miércoles, 3 de diciembre de 2014

La Educación virtual en México

La educación virtual es una nueva modalidad de enseñanza-aprendizaje, en la cual se hayan inmersas principalmente las nuevas generaciones de alumnos. Se está refiriendo a la forma o formas en que se comportan los mercados tanto internos como externos, se insiste concretamente en el destino final de la oferta, la demanda real y los precios finales de los servicios, productos y tecnologías, en juego, sin dejar de apreciar: logística, calidad, garantía de servicios y la agresividad o posición de ventaja competitiva, de los grandes prestadores que, con su quehacer monopólico originan cuando de distorsiones del mercado se trata. Es importante, recalcar el conflicto de interés entre los propietarios de los medios de producción y la implementación-complementación que es factible impartir, en bien de los pequeños productores, cuando en su misión se aplican técnicas intrínsecas de la Educación Virtual: Presencial y a distancia, dado que a mayor escala los resultados son diferenciados; por la calidad, los precios y el servicio manifiesto. En realidad, el soporte tecno-científico puede dar la diferencia o ventaja competitiva en materia de producción para el desarrollo compartido. En México, podemos considerar que la Educación Virtual o a Distancia es nueva e innovadora, por ello se manifiesta en calidad de rompimiento, con el esquema tradicional de la educación contemporá- nea; que se distingue, del sistema presencial convencional que consiste estar sentado, en calidad de observador pasivo: escuchar muy poco, sin participar-opinar. Espacios, desde los cuales el individuo asiste a la escuela o institución, escucha, y principalmente se acerca al profesor, con el objeto de despejar sus dudas al momento del diálogo bilateral. Muy particularmente aquí interviene la cultura del mexicano en la aceptación, uso y fomento de las nuevas tecnologías para la educación virtual. (Silva, 2009:5-6). La Educación en el siglo XX y XXI En Estados Unidos tuvo una enorme influencia, luego extendida a todo el mundo, el filósofo y educador John Dewey. El programa de actividad que se derivaba de sus teorías fortalecía el desarrollo educativo del alumno fomentando sus necesidades e intereses. Llegó a ser el método principal de instrucción durante muchos años en las escuelas de Estados Unidos y de otros países, ejerciendo amplia influencia en los sistemas educativos de los países de América Latina. Para el siglo XXI el gran reto en el mundo de la enseñanza de hoy, es contar con nuevos planteamientos, mejores tecnologías y con profesores competentes para las mismas Pero, día con día, se está evidenciando una situación de crisis en los modelos que sustentan tanto la formación como la proyección profesional de los formadores. Conocimiento científico, sus procedimientos y las nuevas estructuras sociales y culturales se están reproduciendo aceleradamente, a grado tal que no están dando tiempo a la búsqueda y asentamiento de nuevos modelos y concepciones del entramado educativo. Nos enfrentamos, por ello a un nuevo marco teleológico que exige nuevos modelos pedagógicos. Uno de los grandes retos para la educación del siglo XXI, son las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC), las cuales representan nuevos modos de expresión, y por tanto, nuevos modelos de participación y recreación cultural sobre la base de un nuevo concepto de alfabetización. La clave está en establecer su sentido y aportación en el proceso de enseñanza-aprendizaje (Silva, 2009: pp. 25-26). El artículo 3ro. Constitucional señala: “Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado - Federación, Estados y Municipios, impartirán educación preescolar, primaria y secundaria. La educación primaria y secundaria tienen carácter de obligatorias (Gámiz, 2004: p. 20). De ahí que se procura armonizar las facultades del ser humano y fomentar en él, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad Internacional, en la independencia y la justicia. Sin lugar a duda es importante señalar que la familia es el elemento fundamental para educar y de los procesos educativos de cualquier país; por su parte las instituciones debe ser enseñar; ofertar la infraestructura tecnológica y científica para la productividad y el aprendizaje sistémico. En la figura 1 se puede apreciar un modelo para la sociedad del conocimiento, en el cual se muestra una red de estudiantes que están en un periodo de aprendizaje, y están inmersos en el uso de las nuevas tecnologías (NTIC) en las cuales debe haber interdisciplinariedad, es decir las nuevas tecnologías se deben de utilizar en una gran diversidad de disciplinas. Posteriormente tenemos la información que son un conjunto de datos, que se transmiten por todo el mundo, hasta volverse conocimiento, que es complejo de aplicar y existe la incertidumbre sobre cómo innovar o ser creativos.La Educación Virtual Unigarro (2004:45) menciona que para algunas personas es un error hablar de educación virtual, pues dice, la educación es un fenómeno real. Y que ellos proponen utilizar términos como educación en línea, educación con medios virtuales o educación medida por NTIC’S, entre otros. Sin embargo el término usado aquí no alude a una simulación, a una situación ficticia. La diferencia estriba en que la relación comunicativa que se entabla entre maestros y discípulos es una relación mediada por tecnologías de la información y la comunicación, que hace posible el encuentro sin la necesidad de que materia, tiempo y espacio confluyan. De acuerdo a García et al. (2004:56-57) Internet ha venido a confirmar y a reforzar todas las ventajas que los estudiosos de la educación a distancia asignaban desde hace mucho tiempo a esta modalidad educativa; apertura, flexibilidad, eficacia, privacidad y, sobre todo interactividad. Muchos responsables de instituciones educativas surgidas con la irrupción de internet mantienen que, ahora sí, puede ofrecerse calidad en los procesos de ense- ñanza y que será difícil considerar los modelos no presenciales, como se hacía antes. Esto puede estar ser interpretado en el sentido de restar calidad a los diseños pedagógicos anteriores a la llegada de Internet, con lo que los egresados de universidades a distancia como la Open University británica, la UNED española, la Fern Universität alemana, el centre National d’Enseignement à Distance (CNED) de Francia, la Indira Ghandi National Open University (IGNOU) de la india, la university of South Africa (UNISA) de Sudá- frica, la Open Universiteit Netherland de Holanda por nombrar sólo unas cuantas, no estarían avalados antes de introducir en su metodología los aportes de Internet. Resulta evidente que esto no es así, por lo que afirmar ampliamente que Internet no sólo actúa sobre los métodos sino sobre la calidad global y la validez de los estudios, puede llevar a error. De la clásica enseñanza por correspondencia al aprendizaje basado en la web ha cambiado el soporte en el que se almacenan los contenidos y las vías de comunicación entre profesores y estudiantes, y de estos entre sí. Características de la Educación Virtual La educación virtual de acuerdo a García(2007:58) es real (producido a través del correo postal o electrónico, del teléfono o del chat), simulando (sea a través del diálogo sugerido –conversación didáctica en los materiales impresos o hipertextuales), síncrono (sea a través del teléfono o de la videoconferencia interactiva), asíncrono (sea a través del correo postal o electrónico), soportando en papel, en formato electrónico o en la red. Aunque el soporte o el almacenamiento de los contenidos y las vías o canales para la interacción, sean diferentes, las bases pedagógicas continúan vigentes, e incluso algunas de ellas significativamente reforzadas. Es el caso del principio de interactividad, socialización o relación. Las tecnologías digitales no cambian ni se entiende que introduzcan nuevos principios pedagógicos en el ámbito de la oferta educativa que propicia la educación a distancia. Lo que sí favorecen es un cambio en el enfoque de proceso de enseñanza-aprendizaje, ya sea en entornos presenciales o virtuales. La información, que hace tiempo era restringida y a la cual tenían acceso unos pocos elegidos, ha abierto sus puertas casi a todo el mundo. Sin censuras, sin velos; en algunos casos con precisión y rigor, en otros con superficialidad y mentiras. La Educación Virtual en las instituciones De acuerdo a Unigarro (2004:17) la clave del éxito de las instituciones educativas, entonces, será la articulación entre la eficacia de la trasmisión de información considerada como valiosa debido a su utilidad y, por supuesto, las posibilidades de formación. Si la educación pierde su sentido formativo, será la educación de la utilidad y de la necesidad; del aprendizaje de las herramientas necesarias para acceder a la vida del trabajo. Será la educación de la racionalidad instrumental. Así cualquier institución educativa quedará enclavada exclusivamente en las particulares circunstancias de los núcleos locales, en la comuna, en el barrio, en el sector, etc.El lado negativo sería el fin de la interioridad: el hombre podría convertirse en un ser aislado, singular, pero conectado a las redes telemáticas e informáticas que serán la vía para encontrarse con el mundo. Esto se ve, por ejemplo, en las múltiples alternativas que brinda lo tecnológico para que cada uno logre sus apetencias; en la diferenciación cada vez más marcada de las regiones del planeta; en el creciente número de familias incompletas; en la cantidad, cada vez mayor, de personas que viven solas y en el número creciente de empleados que trabajan desde su propio hogar, sin tener que desplazarse hasta sus oficinas, gracias a las bases electrónicas. Unigarro (2004:18) menciona que las personas que estudian a través de algún sistema de educación virtual para acceder al conocimiento han tenido que adquirir, dominar y utilizar el lenguaje propio de los medios que hacen posible la comunicación. Lo que algunos denominan alfabetización informática es la condición de posibilidad para adentrarse en el mundo del saber. Sin los conocimientos básicos de las nuevas tecnologías es imposible capturar la enorme cantidad de información que permite refinar el conocimiento. Cada paquete de software que sale al mercado, por ejemplo, requiere de la puesta en marcha de nuevas competencias. Al mismo tiempo, los conocimientos se modifican rápidamente y esto implica estar dispuestos, cada día, a nuevos aprendizajes. Cambio educativo Unigarro (2004:20) propone un cambio educativo que va en cuatro sentidos: 1. Cambio de la estructura docente actual. Para ellos la forma como está concebida la docencia y la manera como operan los maestros es anacrónica es decir que no se corresponde, o parece no corresponderse con la época a la que se hace referencia. Los maestros deben apoyarse en las redes de la información, deben manejar con propiedad las tecnologías de la información y la comunicación (TICs).El maestro no es ni el único medio, ni la única fuente de información. 2. Adicionalmente se plantea que la labor educativa no es ya una exclusividad de los maestros de profesión; el conjunto de la sociedad debe convertirse en educadora. La institución educativa no es la única responsable del proceso. 3. Revolución en contenidos y programas. Así como la estructura docente debe hacerle frente a las exigencias de hoy, igualmente la manera como se estructuran los planes de estudio debe dar un giro radical. Debe enseñarse básicamente lo que lleve a solucionar los problemas inmediatos de la vida cotidiana. 4. Enfoque del conocimiento hacia el futuro inmediato. Esto significa que los maestros deben poner atención en preparar a los jóvenes de hoy. Se tiene que recordar que para un gran sector de la cultura contemporánea el tiempo fundamental es el presente y, cuando se admite algunas como futuro, este deberá ser inmediato, al que sigue en el próximo paso.Desarrollo inicial de la educación virtual en algunas escuelas de México De acuerdo a Micheli y Garrido (2010:2), en el año 2004, se puede identificar a 21 universidades que en México han incorporado la tecnología de la EV, en distintos grados, a su quehacer educativo. Ellos las dividen en un conjunto de 4 grupos distintos, basándose en características comunes de estrategia y capacidades, como se observa en la tabla 1. El primer grupo lo toman como el que manifiesta mayores capacidades generales de desarrollo de la tecnología y su asimilación en la estrategia de la organización. Comprende a las universidades de mayor impacto en la educación superior mexicana, derivado de sus historias de conformación, su alcance geográfico e, inclusive, su peso político.Disponibilidad y uso de las tecnologías de la información en los hogares De acuerdo al INEGI (2010), en marzo de 2008, en México había 31.9 millones de usuarios de computadora y 22.3 millones de usuarios de internet. Además, el 70% de los usuarios de internet eran personas con edades entre 12 y 34 años. Equipamiento en los hogares También se estimó que 25.7% de los hogares del país contaba con computadora, es decir, 7.1 millones de hogares con infraestructura informática básica. Esta cifra mostró un incremento de un 20 % de hogares respecto al reportado por la misma encuesta en el año anterior. Un 13.5% del total de hogares tenía conexión a internet, lo que representó un 16.5% de incremento; siete de cada diez hogares con internet estaban conectados por banda ancha. Usuarios La encuesta permitió estimar un total de 31.9 millones de personas usuarias de computadora y 22.3 millones de internet, cifra esta última que representó un aumento del 7.2% respecto del año anterior. La población joven del país predominó en cuanto al uso de las TIC´s, entre los usuarios de computadora: los de 12 a 34 años representaron el 64.4% del total, mientras que entre los de internet, el mismo grupo llegó a 70.0%. Usos La encuesta permitió identificar que las computadoras tienen diversos usos, principalmente para actividades escolares (57.4% de los usuarios); le siguen las vinculadas con el trabajo (32%); con la comunicación (30%) y con el entretenimiento (28.9%). Al considerar la composición de usuarios de TIC´s por sexo, los resultados de la encuesta mostraron una participación cercana entre mujeres (47.1%) y hombres (52.9%) en el uso de computadora, mientras que en la composición por sexo entre los cibernautas en México, el 45.9% correspondió a mujeres y el 54.1% a hombres. Con relación al número de lugares en los cuales las personas utilizan las TIC´s, 62.3% de los usuarios de internet declaró usar el servicio desde fuera del hogar, mientras que el 37.7% lo hizo desde el propio hogar. En cuanto al tipo de uso que se hace de internet, predominó el apoyo a las actividades escolares (43.5%), seguido del grupo que lo utilizó para recibir o enviar correos electrónicos (40.1%), y de quienes lo emplearon para obtener información de carácter general (35.1%). Sólo 7.8% de los usuarios de internet (un total de 1 745 880 personas), declaró haber realizado al menos una transacción (compra o pago) dentro de los doce meses previos a la entrevista. De este total, poco menos de la mitad (772 755 personas) declararon haber realizado en línea ambos tipos de transacción, tanto compra como pago de algún servicio.

El debate necesario entre la educación física, la cultura física y la actividad física

Tocar el tema de las llamadas “ciencias del movimiento”, es iniciar una polémica conceptual, disciplinar, profesional y científica en este campo complejo. Con este ensayo, abordaremos paso a paso estas dimensiones del problema. Por ello, primeramente será importante delimitar la particularidad de cada una de ellas, para posteriormente entender sus conexiones. En este trabajo abordaremos dos disciplinas científicas básicas de las ciencias del movimiento: la educación física y la cultura física, además un elemento común de ambas: la actividad física. La educación física Delimitar las particularidades y relaciones entre la educación física y la cultura física no es una tarea sencilla, porque, apoyándonos en Brooks (1981), la primera utiliza el conocimiento de otras ciencias, y a su vez aporta conocimiento que otras disciplinas le aportan. Este problema aplica a la cultura física como cuerpo de conocimientos científicos: determinar sus relaciones con otras disciplinas está bien reconocido, pero es difícil delimitar su propio objeto de estudio. En tal sentido, dos conceptos esenciales que nos ayudarán a comprender la relación mutua entre la cultura física y la educación física es la interrelación disciplinar y la relación transdisciplinar. El primer concepto nos explica la influencia recíproca entre ambas disciplinas; y el segundo nos explica cómo un cuerpo de conocimientos surge a partir y a través de una disciplina. Según Paz-Sánchez (1987) el objeto de la creación y perfeccionamiento de las capacidades motoras se ha vinculado intelectualmente a la educación física (causa por la cual esta disciplina progresó teórica y metodológicamente), pero contemplar a la educación física, a la cultura física y al deporte como una unidad implica buscar sus propios fundamentos. En las siguientes líneas observaremos que en estas definiciones el elemento común es la actividad fí- sica; por lo que podemos concluir que la actividad fí- sica es el objeto de estudio de la educación física. Una característica esencial de la educación física es la inclusión del “aspecto pedagógico” en la actividad física (Alurralde, 2003), con lo cual se distingue de la kinesiología. En el afán de constituir a las diferentes disciplinas que convergen en la actividad física O´Farril (2001) define a la teoría de la educación física como “la ciencia de los lineamientos generales que determinan los contenidos y métodos para el desarrollo de la actividad física como proceso pedagógico organizado y vinculado al sistema educativo”. Por otra parte, José María Cagigal (en Alurralde, 2003) define el objeto de estudio de la educación fí- sica como el “hombre en movimiento y las relaciones creadas a partir de esa actitud y aptitud” e incluye la interinfluencia de la educación física con la cultura (física). En tal sentido, esta definición supera la concepción etimológica de la educación física como educación del cuerpo. Es el hombre el que se educa y es al hombre al que se educa. Ya bien lo señala Henry (1981, 11), “el centro de atención en el estudio de la educación física es el hombre como individuo...” Y siguiendo esta idea, la educación física desde la perspectiva dialéctica no debe limitarse a la formación corporal o educación del cuerpo, sino que debe ser mucho más amplia y comprender la influencia social e histórica en el proceso educativo (manifestados en el sistema educativo). Debe comprender có- mo nos educan para comportarnos ante el menos fuerte, o el más fuerte, el diestro o el tonto para jugar. Y aunque tradicionalmente la educación física esquiva el análisis de estos aspectos velados, ocultos y queda atrapada en las reglas del juego del poder en la educación hegemónica, es momento de retomarla incluyendo “la disposición regulada de los cuerpos”, según Bourdieu. Por ejemplo, el esquema de la dominación queda reflejado en las escuelas, programas o maestros que exigen como obligatorio el uso de la ropa deportiva y excluyen los juegos populares, como las canicas, “las escondidas”, etc. (Pedraz, 1997). Por todas estas razones consideramos que la educación física no puede ser más amplia que la cultura física. Ambas son necesarias e indispensables. Pero desde nuestra perspectiva ambas se complementan en tanto que la primera la ubicamos como proceso y a la segunda como producto o resultado. Pedraz (1997) reafirma esta idea al considerar que la educación física se constituye por procesos más o menos intencionales y sistemáticos a través de los cuales se trasmiten, reproducen o recrean los modelos de comportamiento y sensibilidad corporal. Los cuales se concretan en la adecuación a estos rasgos culturales con sus respectivos recursos técnicos, ideológicos y emocionales que se materializan en la 28 ARTÍCULOS Reynaga Estrada, López-Taylor, González Villaseñor, Miranda Campos Revista de Educación y Desarrollo, 7. Octubre-diciembre de 2007.inculcación de usos y representaciones del cuerpo y en la propia construcción del cuerpo. Esta definición confirma la idea de la educación como proceso y de la complementariedad entre la educación y la cultura, que más adelante discutiremos. Resulta claro que el movimiento histórico es imposible sin la transmisión activa a las nuevas generaciones de los avances de la cultura, sin su educación (Leontiev, 1968). Es decir, la educación transmite la cultura, y la cultura define el tipo de educación humana. La cultura La inclusión del concepto de “cultura” obedece a una visión específica. ¿Por qué hablar de cultura física como eje central y disciplinar básico de nuestro estudio y no de educación física? La cultura física en sí es una forma de la cultura en general con sus características particulares. De esta manera, el concepto esencial para entender nuestro tema es el término de “cultura”, la cual está caracterizada por la idea del proceso de perfeccionamiento, educación y desarrollo de “lo potencial”, adquirido y/o asimilado en el hombre y por la capacidad del ser humano por el automovimiento (PazSánchez, 1987). Según Pedraz (1997), para Taylor el concepto de cultura incluye conocimientos, creencias, artes, moral, leyes, costumbres y cualquier otra aptitud o há- bito adquirido por el hombre en tanto que miembro de la sociedad. Habría que agregar también los objetos materiales de la creación humana y los productos simbólicos. Susser (1982) concibe la cultura como el modo particular de conducta (física o mental) de las personas; los patrones de conducta aprendidos como, por ejemplo, el lenguaje, las actitudes, las habilidades, etc., que denotan el estilo de vida y el contenido de las relaciones sociales. La cultura debe ser entendida como una categoría concreta universal y concreta histórica, al mostrar en su unidad la relación activa de la práctica material del hombre como sujeto histórico. Y este es el camino de investigación que se tiene que recorrer desde esta perspectiva. En este camino comprendemos que la conexión entre las categorías de cultura y de cultura física es que la cultura nace como un factor decisivo en la formación de capacidades, actitudes, en la conformación de la personalidad del individuo, en la elevación y perfeccionamiento de sus aptitudes físicas y sus capacidades motoras (PazSánchez, 1987). Si entenderemos por cultura todo lo mencionado, debemos de partir de elementos más generales: La cultura es todo proceso y producto humano que rebasa los límites individuales de lo biológico. Para ser más claros debemos diferenciar a la cultura como un proceso- producto propiamente humano, porque los animales no incorporan la experiencia social e histó- rica de su especie a diferencia de los humanos. Ya lo refiere Leontiev (1968), mientras que los animales están determinados por factores biológicos y genéticos en la organización de su agrupación, el ser humano organiza su congregación social y su cultura a partir de las condiciones históricas vividas. Desde esta perspectiva de la dialéctica materialista, el análisis de la cultura física se rige por las leyes sociohistóricas, al retomar en la lógica real del movimiento social las regularidades de estos procesos, y fundamentarse en el plano teórico la relación sujetoobjeto mediada por la actividad práctico material del sujeto histórico. Así, para Marx, la historia universal es el producto del hombre por el trabajo. Por ello, la existencia cultural del hombre debe ser comprendida en el curso de su autodesarrollo, en la complejidad de los nexos productivos, laborales, físicos y vitales del sujeto social. Estos nexos manifiestan la consecuencia de la acción humana vista en el proceso de desarrollo. El vínculo que expresa la medida de la acción creadora del hombre sobre la naturaleza y el proceso de esta actividad, así como sus resultados conforman el mundo cultural humano (Paz-Sánchez, 1987). En dicho contexto, en la teoría materialista dialéctica del análisis de la cultura el concepto de actividad es un elemento esencial por que refleja el vínculo entre la influencia social y la forma en que el individuo incorpora esta influencia en su ser y cómo materializa este proceso en su práctica diaria. Ahora sí podemos entender la razón por la que hablamos de cultura física como eje central y disciplinar de nuestro estudio. Apoyados por la idea de Paz-Sánchez (1987), el enfoque dialéctico materialista de la cultura descubre los nexos y las mediaciones diversas derivadas de la vida material de la sociedad en el transcurso de la lógica real que dibuja la actividad práctica material y social de los hombres. En este enfoque asumimos que la “cultura como actividad humana”, es la unidad dialéctica determinada objetivamente en la actividad precedente, y como actividad inmediata del sujeto histórico, es un 29 ARTÍCULOS Revista de Educación y Desarrollo, 7. Octubre-diciembre de 2007. El debate necesario entre educación física, la cultura física y…medio a través del cual éste, como totalidad concreta realiza su propia vida creando las condiciones reales de existencia material y con ello el camino de su transformación. Es decir, el elemento esencial de la cultura es la actividad humana. La cultura es actividad humana. Esto significa que la cultura es el vínculo de la expresión humana en su dimensión material y espiritual como producto de la influencia de los demás hombres en el individuo en un contexto histórico determinado. Esto significa que esta influencia de los demás hombres ocasiona un cambio, una transformación en el individuo en forma más o menos permanente que va a ser parte esencial del repertorio del individuo durante su vida, en su forma de ser y de actuar. Así, la cultura física aparece como un tipo de actividad humana que se materializa en el propio sujeto histórico (Paz-Sánchez, 1987). Esto significa que si bien la cultura constituye un resultado, como lo se- ñalamos arriba, éste permite al sujeto reproducir su actividad de acuerdo a los prototipos y estereotipos culturales incorporados. Por ello, el concepto de actividad nos ayudará a incluir más adelante la categoría de actividad física como objeto de estudio de la cultura física. La cultura física El concepto de cultura nos remite a un concepto ligado a la colectividad y al individuo como un todo de influencia recíproca. Si hablamos de la cultura física no debemos de perder de vista el carácter social del concepto, por lo que debe estar dirigida a inculcar valores y estilos de vida (hábitos) en la población para la práctica de la actividad física y no del físico (el cuerpo), por que de ser así, estaríamos hablando de la estética corporal, que lleva al sedentarismo, con sus implicaciones adversas para la salud. Además, la categoría de cultura física fundamenta el carácter humano de la actividad física, le quita la limitación biológica del concepto, la saca de los límites del cuerpo. También es más amplio que el concepto de educación física por que la educación física definiría (de acuerdo a sus raíces etimológicas) “la educación del cuerpo”, con serios cuestionamientos implicados como por ejemplo: ¿el cuerpo se educa o se educa el ser humano? Por ello, la categoría de cultura física dimensiona la conexión del cuerpo con el nivel más desarrollado del ser humano: la cultura, y la ubica en el carácter socio histórico del mismo. Que el cuerpo humano no tiene características físico biológicas por sí mismo, sino que es producto-productor de la historia social, y que por lo mismo su estado y desarrollo requieren de la relación e influencia de los demás seres humanos, es un principio esencial en la teoría de la cultura física. Como señala Pedraz de la cultura física (1997), la cultura puede referirse al aspecto intelectual, y el aspecto físico se refiere al cuerpo. Si embargo, “todas las producciones de la cultura son siempre resultados de los actos de los hombres y no de sus cuerpos o de sus intelectos separadamente... a la vez todos los productos del hombre configuran su comportamiento corporal intelectivo a la vez”. Es decir, el ser humano es un ser integrado, no separado. El cuerpo, la mente y el movimiento son un todo y sólo en casos excepcionales de disfunción pueden estar separados. Para el análisis de la cultura física podemos considerar sus distintos elementos, de acuerdo a la propuesta de Pedraz (1997), quien analiza en forma detallada muchas de las formas en que se manifiesta la cultura física, y cómo a partir de ésta se generan diferentes estilos de vida. La teoría de la cultura física, como explicamos anteriormente en el estudio de la cultura, también analiza los mecanismos sociales por los que se legitiman determinadas manifestaciones y formas culturales y se deslegitiman otras (Pedraz, 1997). La cultura del cuerpo, definiéndola con base en su etimología, puede tener dos acepciones: 1) como manifestación humana propiamente y 2) como disciplina científica que estudia esta manifestación. La primer acepción de la cultura física como manifestación humana se refiere propiamente a la cultura corporal, que se ha definido como el conjunto de conocimientos adquiridos, vinculados al deporte, a la educación física y a la recreación física, así como al sistema de métodos y procedimientos de los que se valen (Paz-Sánchez, 1987). En dicho sentido, Pedraz (1997) considera desde esta dimensión, que la cultura corporal está constituida por los modelos de conocimiento desarrollados, por las normas establecidas de convivencia y por los modos de sensibilidad. La define de la siguiente manera: “conjunto de saberes, creencias, valores, leyes, reglas, hábitos, prácticas, usos, actitudes, esquemas perceptivos y representativos, sensibilidades, utensilios, aparatos, etcétera, adquiridos o construidos por el hombre que están directamente determinados por acciones corporales y que, a la vez, son 30 ARTÍCULOS Reynaga Estrada, López-Taylor, González Villaseñor, Miranda Campos Revista de Educación y Desarrollo, 7. Octubre-diciembre de 2007.determinantes del comportamiento corporal (de las actividades físicas); muy especialmente todo aquello que contribuye a configurar su cuerpo: su morfología física y su morfología simbólica o representativa”. Lo valioso de esta definición es que centra los elementos de la cultura en la dimensión corporal y lo concibe multidireccionalmente, es decir, el cuerpo como productor y como producto, en influencia recí- proca. Así, aunque centrada en el cuerpo, no se limita a él, por que la cultura física representaría la estructuración corporal y simbólica. Un ejemplo queda de manifiesto en la persona que practica el físicoculturismo, en el que la cultura física no sólo comprende su cuerpo sino la serie de hábitos (de actividad fí- sica, alimenticios), valores y acciones producidas o reproducidas por él; los cambios en su manera de pensar y de percibir su cuerpo a partir de dichas estructuras corporales y simbólicas. Una persona que practica esta actividad física no sólo cambia su cuerpo, sino las representaciones que tiene sobre él y sobre el de los demás. Se considera más fuerte, estéticamente mejor, y los demás también estructuran sus propias ideas a partir de la percepción que tengan sobre de este resultado corporal (es agradable, fuerte, fanfarrón, presumido, engreído, etc.). Desde esta óptica, retomando a Pedraz (1997), la cultura física incluye la forma en que nos paren, amamantan, acarician, hablan, acuestan o desnudan; así como la forma en que nos incluyen o excluyen por criterios que tienen que ver con nuestro cuerpo: nuestro aspecto, altura, fuerza. Todo esto nos construye como varones o mujeres, groseros o refinados, desaliñados o limpios, tímidos o extrovertidos, feos o guapos; y que todos estos modelos simbólicos y comportamentales nos ubican en una cultura física dominante porque todo lo anterior son modelos y modos de organizarse social e históricamente, en función de las clases sociales dominantes y dominadas y de las ideologías resultantes. La segunda acepción de la cultura física la refiere como cuerpo de conocimientos científicos o como ciencia. Por ejemplo, O´Farril-Hernández (2001) asume a la teoría de la cultura física como la bisagra entre las ciencias aplicadas a la actividad física. Esta posición me parece más sensata y fundamentada. Este mismo autor incluye como objeto de estudio “el perfeccionamiento del individuo a través del ejercicio físico organizado y sistemático”. Sin embargo, no estamos de acuerdo con asumir esta propuesta, en primer lugar porque el carácter idealista del “perfeccionamiento” humano es muy relativo y no nos dice mucho. A diferencia de la anterior propuesta, nosotros establecemos a la actividad física como el objeto de estudio de la cultura física. Para fundamentar esto, ya dijimos en el apartado anterior que en términos esenciales la cultura física es una actividad humana. Ahora bien, nuestra diferencia con O´Farril- Hernández estriba en que para nosotros la definición de nuestro objeto de estudio (la actividad física) incluye “el desarrollo de las potencialidades” (Reynaga-Estrada, 2001), lo cual le da un carácter más humano y operativo como argumentaremos más adelante en la definición de nuestro objeto de estudio. Así, el perfeccionamiento del ser humano, o el desarrollo de sus potencialidades es más bien el objetivo de la actividad física, no su esencia. Para O´Farril-Hernández (2001), la teoría general de la cultura física sería la “ciencia que rige las leyes generales y la dirección del desarrollo y perfeccionamiento físico del ser humano por medio de los ejercicios físicos y que nos permiten arribar a conclusiones...”. Sin embargo, más adelante confunde esta definición con la de teoría del deporte. Así pues, estamos de acuerdo en que la teoría de la cultura física (que sería el estudio y explicación, propiamente, de la cultura física como hecho), revela las leyes generales que rigen el proceso de desarrollo y perfeccionamiento de las capacidades físicas en el curso de la actividad práctico material (PazSánchez, 1987). Con estas definiciones expresadas, podemos concluir que como disciplina científica, la cultura física es una teoría científica que aplica un conjunto de métodos y procedimientos para analizar y explicar el conocimiento relacionado con la actividad física o acción motriz (que incluye al deporte, a la educación física, a la recreación, etc.). En dicho sentido, se explica el proceso de desarrollo humano en el que incide la actividad física; cómo influye ésta en el perfeccionamiento de las capacidades humanas por la actividad misma. Pero, además, nos ayuda a diferenciar entre el nivel cultural de la actividad física y el nivel educativo de la educación física, como explicamos en apartado previo. El concepto de “disciplina científica” nos remite a la categoría de ciencia, que entre otros elementos, se rige por la definición del objeto de estudio propio (Hernández- Moreno, 1990). De cualquier forma, si analizamos las anteriores definiciones sobre la teoría de la cultura física encontramos que la categoría bá- 31 ARTÍCULOS Revista de Educación y Desarrollo, 7. Octubre-diciembre de 2007. El debate necesario entre educación física, la cultura física y…sica a la que se refieren como objeto e estudio es la actividad física. Nuestro planteamiento se asume en forma diferente en el sentido de establecer a la cultura física no como una “ciencia”, ni tampoco como “ciencias”, sino como una disciplina científica, cuyo objeto de estudio sería propiamente a la actividad física, en efecto, compartida por diferentes disciplinas en donde confluye la cultura física. Esto en tanto no se fortalezcan nuestros intentos de generar un objeto de estudio propio. Así, como se muestra en la tabla 1, el objeto de estudio de la Cultura Física es la actividad física, y en este objeto confluyen distintos niveles de la realidad, y por ende, distintas disciplinas. Entre los niveles que confluyen en la actividad física están los aspectos físicos, filosóficos, educativos, sociológicos, históricos, psicológicos, culturales, económicos, etc., y las disciplinas que estudian estos fenómenos estarían representados por la educación física, la fisiología del ejercicio, la sociología del deporte, la psicología de la actividad física y del deporte, etc. Esta idea está apoyada en Brooks (1981). Nosotros pensamos que la actividad física no puede considerarse una ciencia como lo asume Hernández-Moreno (1990), pero sí podemos utilizar a la teoría de la cultura física como el eje integrador de diferentes niveles de la realidad que confluyen en la actividad física: desde la física, la biomecánica, la fisiología, la educación y la psicología. Al respecto, señala Paz-Sánchez (1987) que “a los niveles estructurales se asocian un conjunto de aspectos que adquieren (para cada nivel) un comportamiento, función y objetos específicos concretados en metateorías que cada nivel elabore, aspectos de carácter administrativo, organizativo, socio- psicológico, estético y ético”. De esta manera, la actividad física, insistimos, se constituye como el objeto de estudio de la cultura fí- sica y de otras disciplinas como las que anteriormente mencionamos para analizar los distintos niveles de la realidad de este objeto de estudio. Es decir, es un objeto de estudio compartido por otras ciencias, por lo que “no podemos afirmar que en el ámbito de las ciencias se contemple aún la especialidad cientí- fica consagrada específicamente a la actividad física...” (Hernández-Moreno, 1990). La actividad física Aunque existen aproximaciones previas a este trabajo, que pretenden establecer a la actividad física como ciencia, no compartimos esta idea, pero sí es importante retomar la intención de formalizar y establecer fundamentos científicos y profesionales a nuestro quehacer. Por ejemplo, Hernández -Moreno (1990) propone establecer a la actividad física como ciencia, en donde se organizaría a las “ciencias de la actividad física” factuales y práxicas. Sin embargo, este autor considera que el objeto de estudio es compartido por múltiples disciplinas, lo cual se opondría a la idea de determinar un objeto de estudio propio para esta ciencia como tal. Además, otra limitación de esta propuesta es que confunde el supuesto objeto de estudio (la actividad física) con otros conceptos como el ejercicio, el entrenamiento, la acción motriz, la conducta motriz, el movimiento humano, el deporte, etc., o, al menos, no los aclara y distingue. Un elemento clave de la actividad física es la intencionalidad (Reynaga, 2001); y queda claro que en el movimiento por sí mismo “se puede separar en su intencionalidad” (Alurralde, 2003). Esta intencionalidad determina de hecho el tipo de movimiento, de acuerdo a su estructura, duración, intensidad, frecuencia, etc. La actividad física representa un concepto esencial para el análisis del movimiento humano, desde el deporte, el juego y el ejercicio, hasta la recreación, etc. En la teoría de la cultura física, con la perspectiva histórica-dialéctica, la actividad física o movimiento humano, no pueden estar separados de la historia humana. Desde el desplazamiento corporal en dos extremidades hasta la forma de utilización de las manos para la escritura, o cualquier otra actividad, están determinadas por las condiciones materiales, sociales e históricas del ser humano. Por ejemplo, acerca del desplazamiento en dos extremidades no es el mismo tipo de actividad si el sujeto era un homínido o una persona del siglo veintiuno, si usa zapatos o no, si sube montañas o no. En forma similar, no es el mismo movimiento el que realizaba una persona que escribía con pluma en el siglo XVIII y el que realiza una persona que escribe en computadora actualmente. Estas son las condiciones materiales, sociales e históricas a las que nos referimos. El calzado, la pluma y la computadora son productos de estas condiciones humanas que el mismo hombre ha creado y que le determinan. Los estudiosos de la cultura física debemos de considerar a tales elementos y sus conexiones con la actividad física y la cultura. Al respecto, coincidimos con Susser (1982) en el sentido de que “se puede enseñar a los niños a caminar y hablar, pero el modo de hacerlo y el lenguaje que se aprende con impuestos por la sociedad en que nacen” no sólo refiriéndonos al contexto geográfico, sino incluso al histórico- cultural, que fue nuestro ejemplo. La influencia histórica y social en la cultura física queda plasmada en la construcción de gustos (de actividad física en nuestro caso), porque responde a factores de identificación y distinción social de los que “no se puede excluir...el poder económico”. Es claro que la clase dominante impone sus gustos y gestos en las diversas actividades físicas, siguiendo las dinámica de las tensiones sociales mediante la colonización cultural (Pedraz, 1997). Sabemos que el estilo de vida deportivo dominante tiende a destruir otras formas de expresión corporal no burguesas como las suburbanas o rurales que son cultura física popular y resisten los embates de la cultura dominante. Así, el deporte en nuestras sociedades actuales se manifiesta como gran colonizador de la cultura física: se extiende a todos los pueblos de la tierra llevando modelos de actividad que no les son propios; rompiendo actividades físicas tradicionales que nacieron de prácticas arraigadas a la realidad social de los pueblos en que se desarrollaron y que cumplían una función de interacción con el ambiente natural y social (Pedraz, 1997). Por estas razones el promotor de la cultura física también debe ser conciente del papel social que está jugando: Si es aliado del poder dominante o de la cultura física popular. Como señala Pedraz (1997): se trata de discutir el valor etnológico, social y emocional de dichas prácticas tradicionales y populares, no de conservarlas como piezas de museo

Historia de la educación preescolar en México

Historia de la educación preescolar en México Entre los años 1884 y 1886 aparece una propuesta de atención a la primera infancia por Manuel Cervantes Imaz; pero ya en 1974, a través de su periódico El Educador de México hacia alusión a la importancia de la atención al infante antes de cursar la educación primaria. Por su parte Manuel Cervantes Imaz, que en 1985 fuera maestro de la Escuela Normal de Instruccion Primaria de México, difundía a través de su periódico El Educador Mexicano, establecido en 1874, las ideas de Froebel, pero definitivamente la implementación y generalización de las mismas se debió a Enrique Laubscher, de origen aleman y discipulo de Federico Fröebel, (Campos Alba) "obteniendo el títutlo de maestro en la Escuela Normal de Profesores de Kaiserslautern y se desempeñó como tal en algunas escuelas de su país. Los motivos de su traslado a México, en realidad son desconocidos, lo cierto es que en 1871 desembarcó en el puerto de Veracruz y se trasladó hacia una colonia alemana establecida en Sihuapan, una localidad cercana a San Andrés Tuxtla, dedicada a la comercialización del tabaco y en cuya estancia aprendió el idioma español", se integró al trabajo escolar tanto en escuelas públicas como privadas, donde comenzó a aplicar los métodos y procedimientos de enseñanza que comenzaron a atraer la atención y reconocimiento de docentes, padres y autoridades educativas y gubernamentales. En 1889-1890 en el Primer Congreso de Instrucción Pública, convocado por Joaquín Baranda Secretario de Justicia e Instrucción Pública; y que lleva por nombre Congreso Constituyente de la Enseñanza, en el que se trataron el tema del Laicismo, Enseñanza elemental obligatoria, escuela de párvulos, Escuela de adultos, entre otros; en total 26 temas con el mismo número de comisiones. Surgió por primera vez en el país la necesidad de que niños de 4 a 6 años tuvieran la opción de ir a la escuela. (Bazant, 2006) "Las escuelas de párvulos se destinaban entonces a favorecer el desenvolvimiento físico, intelectual y moral de los niños cuyas edades estarían comprendidas en las arriba mencionadas". Una característica de estas escuelas es que deberían ser dirigidas por mujeres, cultura que hasta la fecha a dos siglos de distancia sigue instalada en las escuelas de educación preescolar. En estas escuelas de párvulos se tomaron las ideas de Federico Froebel, eran juegos libres, trabajos manuales, jardinería y canto. Con esta iniciativa de escuela de párvulos, así denominada inicialmente, surge la idea de favorecer a los hijos de la clase obrera en edad de tres a seis años; la educación en ese tiempo, sólo se concretaba a lecciones instructivas y preparatorias que más tarde perfeccionarían en la primaria, no había programa educativo establecido y no se mencionaban a los padres como apoyo en las actividades de la escuela. (Reimers, Fernando, 2006) "La atención formal a los niños en edad preescolar comenzó en México a fines del siglo XIX. Como en otros países, la atención se dividió entre programas que tomaron la educación de los pequeños como el principal propósito y los que se centraron en los ciudadanos, principalmente desde un contexto de bienestar social". Con el fin de mejorar la atención que se ofrecía la niñez en las escuelas de párvulos, Justo Sierra, en 1902, envió al extranjero una delegación a estudiar e investigar las modalidades educativas de este nivel. En esa delegación se encontraban las profesoras Rosaura Zapata y Elena Zapata. Como resultado de esta iniciativa en 1904, se inauguraron los primeros kindergartens "Federico Fröebel", bajo la dirección de la profesora Estefanía Castañeda, y "Enrique Pestalozzi", dirigido por la profesora Rosaura Zapata. Dos años más tarde se establecieron dos preescolares más "Enrique Rébsamen" y "J. Jacobo Rosseau". Estos preescolares trabajaron conforme al programa y lineamientos pedagógicos planteados por la profesora Estefanía Castañeda, inspirados en Pestalozzi, Fröebel y Mme. Necker de Saussure, que pretendían fomentar el desarrollo la propia naturaleza física, moral e intelectual de los niños para lograr su aprendizaje, mediante las experiencias que adquiridas en el hogar, en la comunidad y en su relación con el ambiente natural. (SEP, 2005)"Rosaura Zapata señala que en los primeros jardines de niños (kindergarten) que hubo en el país se realizaban "ejercicios con los dones de Fröebel, uso de las ocupaciones propiamente dichas, tales como: picar, coser, entrelazar, tejer, doblar y recortar; cuentos y conversaciones, cantos y juegos, trabajos en la mesa de arena y los relacionados con la Naturaleza, como son los de cuidado de plantas y de animales domésticos". Como ejemplo menciona el programa elaborado en 1903 por el kindergarten "Enrique Pestalozzi". En este programa se considera que la finalidad del jardín de niños es "educar al párvulo de acuerdo con su naturaleza física, moral e intelectual, valiéndose para ello de las experiencias que adquiere el niño en el hogar, en la comunidad y en la naturaleza"; para lograr esta finalidad se incluyen un temario y los lineamientos para cada semana de trabajo (organizados alrededor de un centro de interés." Igualmente, en 1907, fue comisionada al extranjero la profesora Berta von Glümer para cursar, en la Normal Fröebel de Nueva York, todo lo referente a la formación de maestras de párvulos. Al regresar a México, Berta von Glümer impartió clases a las practicantes de las escuelas de párvulos, en la Escuela Normal para Maestras. En 1908, en la Ley Constitutiva de las Escuelas Normales Primarias, se consignaba la carrera de educadoras de párvulos, señalando que "… en la escuela normal primaria para maestras se preparará la formación de educadoras de párvulos. Al efecto, se modificará para ellas el plan indicado en artículos anteriores de modo que comprenda el conocimiento práctico y teórico de los kindergarten." 17 A partir de 1907, aproximadamente, las "escuelas de párvulos" dejaron de llamarse así para denominarse kindergarten, término de procedencia alemana que se cambió después por la expresión "jardín de niños". En el año de 1910, en la Escuela Normal de Profesoras, se creó un curso especial de pedagogía para los jardines de niños, bajo la dirección de la profesora Bertha Von Glümer. Finalmente, la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, creó la carrera de Educadoras de Párvulos en la Escuela Normal de Profesoras, bajo la dirección de la Profra. Juvencia Ramírez Viuda de Chávez. Posteriormente con el estallido de la Revolución Mexicana en 1910 marcó un rompimiento con el orden social del país con el derrocamiento de la dictadura de Porfirio Díaz, la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes empezó a decaer y con la promulgación de la nueva Constitución, el 5 de febrero de 1917, desapareció oficialmente, quedando la educación bajo control de los estados y municipios, tal como lo estipulaba el Artículo 3º Constitucional, recién aprobado, al poco tiempo que los ayuntamientos se hicieron cargo de las escuelas primarias y jardines de niños, se demostró que estas instancias no estaban capacitadas para esta compleja tarea, ya que su administración y funcionamiento requerían de una preparación científica y pedagógica, así como de recursos económicos suficientes. Esta política impactó de manera negativa al proceso educativo, los jardines de niños siguieron funcionando a pesar de los obstáculos y en 1913, el gobierno creó secciones subprimarias en muchas escuelas elementales, colocando a las educadoras bajo la dirección de una maestra de primaria sin experiencia en jardines de niños. Gran parte de los programas redactados por la profesora Castañeda fueron empleados por el propio Carranza en el Plan de Estudios para Profesores de Primaria Elemental Superior y de Párvulos que decretó en Querétaro el 12 de enero de 1916. Sin embargo, la falta de presupuesto llevó a que varios jardines de niños y escuelas dedicadas a la formación de educadoras de párvulos cerraran y en 1917 estas primeras educadoras fueron eliminadas del presupuesto de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes y su situación se resolvió hasta el año de 1921. Después de la Revolución Mexicana, en 1921 con Álvaro Obregón, se dan cambios en materia educativa con la creación de la Secretaría de Educación Pública y José Vasconcelos como titular, integrada por tres departamentos: Escolar, Bellas Artes y Bibliotecas, y Archivos. Vasconcelos concebía a la educación como un aspecto vital en el cambio social posrevolucionaria, dedicó grandes esfuerzos a unificar a la heterogénea realidad mexicana a través de un nacionalismo que cohesionara a la población indígenas, novohispánica, meztisa y criolla en un ciudadano homogeno. (Bolea Murga)"En el nivel preescolar estos cambios influyeron en una reestructuración, en su reincorporación al sector de educación y en la ampliación del servicio al medio rural. Asimismo, en 1921, se llevó a cabo el Primer Congreso del Niño, en el que se abordó la problemática de los jardines de niños, y la misión incompleta de los mismos. (..). En 1922, se reglamentó, por primera vez, el servicio de los jardines de niños, pero como un servicio adscrito a la Educación Primaria y Normal del Distrito Federal por lo que quedó supeditado a las condiciones propias de este nivel educativo." En el gobierno de Plutarco Elías Calles, 1924-1928, ante los movimientos religiosos que se sucitaron, las familias sacaron a sus hijos de las esucelas y apesar de ello se contaba con 84 jardines de niños en la Cd. De México. La intención de conformar una población homogenea a traves del nacionalismos, siguio durante el gobierno de Portes Gil 1928-1930; motivo por el cual, en preescolar se cuestionó la influencia extranjera en los contenidos y propuestas pedagógicas, y se promovieron reformas para incluir aspectos relacionados con el amor a la patria, los valores nacionales y el conocimiento de su entorno; administrativamente en la Secretaría de Educación Púiblica se creó la Inspección General de Jardines de Niños con la Profra. Rosaura Zapata al frente, quien presentó un proyecto para transformar los jardines fomrando niños saludables, alegres, espontaneos con una visión nacionalista; en los programas de studio que se impartían se veian juegos, cantos y muscia mexicana,; y el mobiliario que se se usaba era hecho por por obreros mexicanos. Se establecieron jardines de niños en los barrios más pobres de la ciudad y organismos no gubernamentales ofrecian desayunos escolares. (Bolea Murga)"Se establecieron los diez "Hogares Infantiles", los cuales constituyen el antecedente formal de la educación inicial y que en 1937 cambiaron su denominación por el de "Guarderías Infantiles". La Secretaría de Salubridad, estableció en su interior al Departamento de Asistencia Social Infantil y fundó otras guarderías, algunas de ellas contaron con el apoyo de comités privados, para atender a los hijos de los comerciantes del mercado de la Merced, de los vendedores ambulantes de la Lotería Nacional y de los hijos de las trabajadoras del Hospital General." En 1931 la Inspección General de Jardines de Niños paso a Dirección General y en 1932 ya existía el servicio de jardines de niños en toda la ciudad de México que atenidan tambien el area rural donde vivian hijos de campesinos. En todos estos años la base pedagógica siguia siendo la propuesta por Fröebel. Es importante mencionar que entodos estos años la atención escolar a niños menores de seis años era considerada como asistencial. Al termino del Maximato en 1936, con el presidente Cárdenas generó cambios en los jardines de niños, suprimiendo la literatura infantil, promoviendo que se hiciera conciencia en los niños que eran trabajadores al servicio de la patria y agentes de transformación social, aunque siguieron vigentes los planteamientos pedagógicos basados en Fröebel. Para ello en este prido cardenista se realizaron modificaciones al Articulo 3o Consituional, el cual hacia mencion a una educación socialista; despues del termino de este preiodo presidencial el Articulo 3o vuelve a ser modificado dejando fuera la edcuación socialista. En 1942 se formó una comisión que reorganizaría el trabajo que se hacia dentro de las aulas en los centros educativos de preescolar, en esta fecha nació el diseño que diera luz de manera sistematica en la atención educativa de este nively con elllo (SEP, 2005) "el programa de 1942, un planteamiento central era procurar que el trabajo se fincara en las experiencias que el párvulo tenía a través de sus relaciones con el hogar, la comunidad y la naturaleza, a fin de capacitarlo para dar respuesta a las demandas que la vida misma le haría: El niño llega a nuestras manos ricamente dotado por la naturaleza, y lo único que tenemos que hacer es vigilar que el desarrollo de esa herencia se verifique sin precipitaciones ni forzamientos; tan sólo ofreciendo estímulos apropiados que nos hagan vislumbrar la luz del instinto, guía de nuestra labor. En el jardín el niño encontraría la continuación del hogar." En esta época se estableció el compromiso por parte del gobierno de dar atención a la niñez de cuidado, en ambientes semejantes a los familiars; por mediod de casas hogares y guarderías infantiles, y extender la educación preescolar a toda la población infantil de la República; acalrando que la educación preescolar no era obligatoria. Se definieron tres grados en el preescolar, se incluyó en el programa educativo que se impartiriía en primero y segunto temas como lenguaje expression oral, experiencias soicales, civismo, conocimiento de la naturaleza, cantos y juegos infatiles y regionales, expresión artistic y actividades domesticas; para el tercer grado se agregó la iniciación a la aritmética y geometría, la educación física y la iniciación a la lectura. La atención materno-infantil fue clasificada como prioritaria. En 1943, se creó el Hospital Infantil de la Ciudad de México y el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), con lo que se inició la creación de guarderías exprofeso para la atención de los hijos de las trabajadoras de este instituto. (Bolea Murga)"El presidente Miguel Alemán, también se preocupó por el avance de la educación preescolar, en 1948, el Departamento de Educación Preescolar pasó a ser la Dirección General de Educación Preescolar dependiente de la SEP Este hecho marcó el reconocimiento formal a la atención pedagógica que se otorga al nivel. La Dirección General se orientó principalmente a preparar educadoras en todo el país. Para este fin se utilizó como medio a la radio, a través de programas diarios que deberían desarrollar las maestras con los niños. Al finalizar el sexenio de Alemán había en toda la República 898 jardines de niños. Los principales objetivos de la educación preescolar eran la salud del niño, el desarrollo de su personalidad, el desarrollo de un ambiente sano, y las relaciones con los padres de familia, a quienes se consideraba como los mejores y principales educadores de los niños." En 1956, se instauró el Plan Nacional de Educación y, en 1957, se celebró en México el Congreso de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP), aunque no se integró a ella sino hasta el año de 1962. (SEP, 2005)"En 1962 se introdujo un programa que en sus fundamentos tomaba en cuenta los intereses, las necesidades, el desenvolvimiento biopsíquico y la adecuada conducción emotiva del niño. Se planteaban "trabajos sencillos" para facilitar el paso de lo informal a lo formal (la escuela primaria), favorecer aptitudes artísticas, capacidad creadora, la iniciativa, la confianza en sí mismo, el amor a la verdad y el sentido de cooperación y responsabilidad. El programa se consideraba de carácter global –porque coordinaba "las actividades mentales, motrices y sociales para resolver asuntos que darían nociones de conocimientos"– y cíclico, porque era único para los tres grados y la educadora lo adaptaría al grado de madurez de los niños; estaba organizado en cinco áreas de trabajo y los siguientes centros de interés: el hogar, la comunidad y la naturaleza, además de las cuatro estaciones del año." En 1959 con Adolfo López Mateos, se promulgó la Ley que dio origen en 1960 al Instituto de Seguridad y Servicio Social de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). En esta ley se estableció la creación de las estancias infantiles, como una prestación para madres derechohabientes. En este período se prestó especial atención a la formación de maestras de jardines de niños, debido a la preocupación del ejecutivo por elevar la calidad de la enseñanza. En 1960, el programa educativo aprobado por el Consejo Nacional Técnico de la Educación presentó un giro en su orientación, centrándose en el niño, en sus características y necesidades y en los avances pedagógicos que explicaban el desarrollo del ser humano desde un punto de vista biopsicosocial. La propuesta pedagógica consideraba la protección y mejoramiento de la salud física y mental del niño, la comprensión y aprovechamiento del medio natural y de la vida social, el adiestramiento en actividades prácticas y el desarrollo de la expresión y actividades creadoras. En este período, los jardines de niños, realizaron esfuerzos por apegarse a los idearios educativos y pusieron especial énfasis en las visitas a la comunidad para que los menores conocieran los distintos escenarios de trabajo y lo que se realiza en el hogar, atendiendo a la imperiosa necesidad de conocimiento del medio social, es dese este época las visitas a diferentes puntos de la comunidad son un excelente recurso didáctico para las educadoras en su afan por acercar al niño/a al objeto de conocimiento. En 1962, se le confirió por Ley al IMSS la tarea de proporcionar los servicios de guarderías a los hijos de mujeres trabajadoras derechohabientes de esa institución, eliminando con esto la anterior regulación que obligaba a todo patrón su cumplimiento y restringiéndolo sólo a las aseguradas. Desafortunadamnete durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, 1964-1970, importancia a la educación preescolar y a la atención infantil. En el período de Luis Echeverría Álvarez, 1970-1976, se reestructuró la educación y se decretó la Ley Federal de Educación, esta Ley se señaló que la educación de tipo elemental estaba compuesta por la educación preescolar y la primaria, aunque no se le dio un carácter obligatorio al preescolar para el ingreso a la primaria, y hasta hace muy poco en los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua, la educación preescolar dependia del Departamento de Educación Elemental. (SEP, 2005) En 1971, por decreto presidencial se creó el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), "como un organismo descentralizado de interés público, con personalidad jurídica y patrimonio propio", con el fin de "hacer llegar el servicio público de la educación al mayor número de mexicanos, de conformidad con los postulados de la política educativa, para aprovechar al máximo los recursos con que se cuenta para dicha finalidad." (Bolea Murga) Por intervención del entonces Secretario de Educación, Porfirio Muñoz Ledo, se dieron cambios importantes en la educación de la primera infancia. En materia de educación preescolar se estableció que correspondía a la Dirección de Educación Preescolar proponer normas pedagógicas de estudio y método para la educación que se impartiera. A partir de estas disposiciones, la concepción de aprendizaje se orientó a la búsqueda de una identidad propia, apoyada en los postulados de la psicología cognitiva sustentada en los planteamientos teóricos de Piaget, de ahí que se planteara que el proceso de aprendizaje radicaba en dos actividades fundamentales: jugar y ampliar las experiencias sensomotrices y socioafectivas." Se estimuló el deseo de expresar correctamente las propias ideas, lo cual era muy importante para introducir a los alumnos en el mundo del lenguaje. Los principales contenidos de la educación preescolar en esta propuesta pedagógica eran: el lenguaje, las matemáticas, el hogar, la comunidad, la naturaleza, el niño y la sociedad, el arte, las festividades y los juguetes y el propio jardín de niños. En materia de educación inicial en 1976, se estableció claramente por primera vez que la SEP sería la instancia encargada de manera institucional de este nivel, al crear la Dirección General de Centros de Bienestar Social para la Infancia, con facultades para coordinar y normar, tanto a las guarderías de la SEP, como a todas aquellas que brindaran atención a hijos de madres trabajadoras de otras dependencias. Esta medida respondió a la necesidad de normar las distintas instituciones dedicadas al cuidado de los niños menores de cuatro años, debido a que generalmente en ellas se daba un cuidado asistencial de satisfacción de necesidades básicas y de "guarda", al no contar con el personal formado y especializado en el servicio. Blanco (2005) señala que a partir de este momento se cambió la denominación de "guarderías" de los establecimientos de la SEP por la de Centros de Desarrollo Infantil (CENDI) y además se les dio un nuevo enfoque como instituciones encargadas de proporcionar educación integral a niños y niñas de 45 días de nacidos a 6 años, cubriendo los aspectos nutricional, asistencial y estimulación para su desarrollo físico, cognoscitivo y afectivo social. Asimismo, se empezó a contar con un equipo técnico y con capacitación del personal al interior de los CENDI"s y se crearon los programas encaminados a normar las diversas áreas técnicas. Durante el período de 1976 a 1982 se decretó en el Artículo 24° del Reglamento Interior de la SEP, que correspondía a la Dirección General de Educación Preescolar organizar, operar, desarrollar y supervisar el sistema federal de educación preescolar, por lo que se dio a la tarea de la elaboración del programa de Educación Preescolar de 1981 y de su implementación en los años subsecuentes, mediante una serie de acciones de capacitación. Asimismo, se destinaron presupuestos para la conformación de equipos de asesores y la elaboración de documentos técnicos pedagógicos que apoyaran la práctica educativa. Sin embargo, el énfasis estaba puesto en la ampliación de la cobertura. Se crearon entonces los jardines de niños con servicio mixto, en respuesta a la necesidad de las madres trabajadoras de contar con escuelas de horario más amplio. Aunque cabe señalar que esta alternativa de atención consideró más la prioridad de la cobertura que el aspecto educativo, pues la atención educativa se siguió prestando durante tres horas y los niños permanecían un horario más extenso de hasta siete horas más, en el cual se les brindaba una atención principalmente asistencial, con actividades destinadas a la alimentación, sueño y recreación. Por otro lado, la demanda para brindar atención institucional a niños menores de cuatro años fue en aumento, lo cual generó la búsqueda de alternativas que permitieran expandir el servicio y así surgieron diversos organismos públicos para dar atención educativa a la población infantil en zonas de difícil acceso. Es evidente en esta época que la preocupación ya no era sólo por los aspectos asistenciales y de salud, sino por los educativos. A tal preocupación respondió el impulso y apoyo que se brindó para la elaboración de diversas propuestas curriculares, que surgieron de manera acelerada, cambiante y no definidas en un mismo marco. Era común observar durante este periodo que los niños eran sometidos a programas de intervención diversos en sus objetivos, métodos, recursos y teorías que lo sustentaban, de acuerdo a la institución que los atendía. El INPI, por su parte, se transformó por decreto presidencial del 2 de enero de 1976, en Instituto Mexicano para la Infancia y la Familia (IMPI), con lo que amplió sus campos de acción dirigidos a la madre y al niño, a los desamparados e indigentes, a la rehabilitación física no hospitalaria y a la educación especial; con un claro propósito de fomentar acciones integrales de apoyo a la infancia y a la familia, al mismo tiempo que profundizó en la profesionalización de sus programas. Un año después, con base en el Decreto Presidencial del 13 de enero de 1977, el IMPI y el IMAN se fusionaron para crear el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), con el propósito de ampliar y coordinar los programas públicos de asistencia a los menores y a las familias necesitadas en el territorio nacional. El DIF incluyó en sus programas el de Desarrollo de la Comunidad para el medio rural y asimiló prácticamente todas las acciones básicas de los organismos de cuya fusión surgió, con énfasis en las de rehabilitación, educación especial y atención médica integral. A partir de la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria, auspiciada por la OMS y el UNICEF, en 1978 se presentó el primer modelo internacional para la salud, en el que se enfocó a la salud como un derecho y se hizo responsable a los gobiernos de asumir ese compromiso. Se identificó la atención primaria a la salud como "Salud para Todos", tendiente a la reducción de los efectos de la enfermedad y su incidencia. La propuesta se basó en tres pilares: cobertura universal y equitativa de los servicios de salud, participación de la comunidad en la planificación, gestión, monitoreo y evaluación de los servicios de salud y cooperación intersectorial, involucrando a los sectores que tenían impacto en los niveles de salud y bienestar de la población. A partir de ello, se reorientó la política nacional en torno a la salud de la población, adoptando el enfoque propuesto, y se implementó el programa de atención a la salud del niño, con el propósito de brindar atención integrada a partir de la realización de diez acciones básicas, siendo la primera, la vigilancia del crecimiento y el desarrollo de los niños. El 27 de febrero de 1978, a través del Reglamento Interior de la SEP, con el Lic. Fernando Solana como Secretario de Educación, se derogó la denominada Dirección General de Centros de Bienestar Social para la Infancia y se constituyó la Dirección General de Educación Materno-Infantil, cuyas funciones quedaron delimitadas en el Artículo 22° de dicho Reglamento. Sin embargo, el 11 de septiembre del mismo año, el Reglamento fue abrogado y decretado otro en su lugar por lo que en el caso de la recién constituida Dirección General de Educación Materno-Infantil se reformularon sus funciones en el Artículo 20°, por lo que amplió su cobertura y área de operación, al corresponderle: I.- Proponer los contenidos y métodos educativos, así como las normas técnico-pedagógicas de la educación materno infantil; II.- Diseñar y realizar programas de divulgación general destinados a los padres de familia, sobre la importancia de la adecuada atención a los niños menores de cuatro años; III.- Organizar, operar, supervisar y evaluar los centros de desarrollo infantil de la Secretaría; IV.- Proporcionar orientación y asesoría para la regulación de la educación materno infantil a las instituciones que se lo soliciten; V.- Sensibilizar, preparar y actualizar en forma permanente al personal de apoyo que interviene en la educación materno infantil a cargo de la Secretaría, y VI.- Realizar aquellas funciones que las disposiciones legales confieren a la Secretaría, que sean afines a las señaladas… 32 Con lo que a partir de entonces fue su responsabilidad difundir y hacer cumplir los lineamientos técnico-pedagógicos y técnicos administrativos, que regularan los establecimientos y escuelas que atendían a niños de 45 días a 4 años de edad, ya fuera de instancias federales, educativas, mercados, organismos privados o no gubernamentales. En 1979, la Escuela para Auxiliares Educativos de Guarderías que dependía de la Secretaría del Trabajo y de la SEP cambió al de Escuela para Asistentes Educativos, por acuerdo publicado en el Diario Oficial, y se implementó un nuevo Plan de Estudios acorde a las necesidades de esteservicio en los CENDI"s. A mediados de 1980, ante la creciente demanda de atención a los niños menores de 4 años en forma institucional, se hizo indispensable la búsqueda de nuevas alternativas que permitieran expandir el servicio y atender a un número mayor de niños. La Dirección General de Educación Materno-Infantil cambió su denominación por el de Dirección General de Educación Inicial, dependiente de la SEP, y se nombró a la Profra. Guadalupe Elizondo al frente de la misma. En el Reglamento de la SEP en su Artículo 21° se hicieron los cambios correspondientes para adecuarlos a la nueva nomenclatura, estableciendo además en la Fracción I, que le correspondía a esta Dirección "Proponer normas pedagógicas, contenidos y métodos para la educación inicial a cargo de la Secretaría". 33 Hernández34 señala que con el objeto de proporcionar atención educativa a la población infantil sobre todo en poblaciones de mayor marginación a un menor costo y como respuesta a un diagnóstico realizado por la UNICEF, en el que se dieron a conocer los altos índices de repetición y deserción escolar y los problemas sociales y ambientales que afectaban el desarrollo de los niños, en 1980, la SEP creó el Programa de Educación Inicial no Escolarizada. Este programa contó desde sus orígenes con un enfoque de participación comunitaria y empezó a operar en el año de 1981 en 16 estados de la República Mexicana y posteriormente en los 15 estados restantes, teniendo como principales agentes para su difusión y realización, previa capacitación a los padres de familia y miembros de las comunidades en las que se implantó. Los primeros textos que guiaron la actividad de este nivel fueron los editados por la SEP con el apoyo de la Fundación Bernard van Leer, particularmente la Guía de Padres,35 en la cual se orientaba sobre el desarrollo de los niños desde los cero a seis años de edad y la forma de estimularlos. Durante el gobierno de Miguel de la Madrid, 1982-1988, Olivera36 considera que hubo varias problemáticas en el ámbito educativo, entre las que destacan la descentralización de la educación básica y normal, y la integración de la educación preescolar, primaria y secundaria en un ciclo de educación básica. El énfasis sobre la descentralización se acentuó en el Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988 y fue una parte fundamental de la reforma educativa que comprendió una serie de programas, iniciados por decreto del 8 de agosto de 1983, con el Programa Nacional de Educación, Recreación, Cultura y Deporte, el cual destacaba entre sus principales objetivos y políticas estratégicas para mejorar la educación: ofrecer un año de educación preescolar a todos los niños de cinco años de edad, escentralizar la educación y reformar los estudios de educación normal. En el año de 1985, debido a la reestructuración de la administración pública federal, y el decreto de reforma al Reglamento Interior de la SEP, la Dirección General de Educación Inicial pasó a ser una Área de la Dirección General de Educación Preescolar, según consta en el Artículo 25°, misma que en el año de 1989 cambia de nuevo su denominación al modificarse el Reglamento Interior de la SEP, por el de Dirección General de Educación Inicial y Preescolar, dependiente de la Subsecretaría de Educación Elemental. Al inicio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, 1988-1994, con Manuel Bartlett Díaz como Secretario de Educación, se buscó avanzar en las propuestas de descentralización educativa del sexenio anterior, así como transformar el sistema educativo mediante el Programa para la Modernización Educativa 1989-1994 (PME). Este programa planteó resolver diversos retos del sistema educativo, como por ejemplo: la descentralización, el rezago educativo, la cobertura, el cambio estructural, la vinculación de los ámbitos escolares y la inversión educativa. Posteriormente, con Ernesto Zedillo Ponce de León como Secretario de Educación, 1992-1993, el 18 de mayo de 1992, la SEP suscribió el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, se modificó el Artículo 3° y en 1993 se promulgó la Ley General de Educación. Dentro de los cambios promovidos por esta reforma se destacó la participación del Consejo Nacional Técnico de la Educación (CONALTE) en la revisión del modelo pedagógico desde la perspectiva de sus fines últimos (filosofía), su ordenamiento interno (teoría), su orientación práctica (política) y su puesta en operación (proceso y práctica educativos). Lo anterior implicó "una revisión y reelaboración a fondo de la naturaleza y contenidos de la educación, una nueva atención a los problemas de distribución de la función educativa y una puesta al día en lo que respecta a la organización de los servicios educativos."37 En el Acuerdo se señaló que la educación básica comprendía lo referente a la educación inicial, preescolar, primaria y secundaria; se concebía a la educación inicial como un servicio de apoyo y solidaridad social y se proponía extender su cobertura mediante dos vías: ampliando y mejorando la atención de los CENDI"s e incrementando los modelos de atención que involucraran a los padres de familia, quienes previa capacitación habrán de promover la educación de sus hijos. Por su parte en la Ley General de Educación quedó asentada la educación inicial en los Artículos 12, 39, 40, 42, 46 y 59: Dentro de este marco, en el año de 1992, con un carácter experimental, se editaron por parte de la SEP los lineamientos pedagógicos para la educación inicial, mismos que siguen vigentes hasta la fecha. Esta propuesta pedagógica se desarrolló en cuatro volúmenes básicos, mismos que a la fecha han servido de marco pedagógico, sociológico y psicológico para la atención de los niños: el Programa de Educación Inicial, Espacios de interacción (organizado en lactantes, maternales y preescolares en cuanto propuestas de actividades para el desarrollo personal, social y ambiental) y dos manuales operativos La formación del niño en la comunidad, para la modalidad no escolarizada, y Centros de Desarrollo Infantil, para la modalidad escolarizada. Los objetivos generales planteados para la educación inicial de acuerdo al Programa de Educación Inicial fueron: - Promover el desarrollo personal del niño a través de situaciones y oportunidades que le permitan ampliar y consolidar su estructura mental, lenguaje, psicomotricidad y afectividad. - Contribuir al conocimiento y al manejo de la interacción social del niño, estimulándolo para participar en acciones de integración y mejoramiento en la familia, la comunidad y la escuela. - Estimular, incrementar y orientar la curiosidad del niño para iniciarlo en el conocimiento y comprensión de la naturaleza, así como en el desarrollo de habilidades y actitudes para conservarla y protegerla. - Enriquecer las prácticas de cuidados y atención a los niños menores de cuatro años por parte de los padres de familia y los grupos sociales donde conviven los menores. - Ampliar los espacios de reconocimiento para los niños en la sociedad en la que viven propiciando un clima de respeto y estimulación para su desarrollo.38 El curriculum del programa consideró como marco conceptual los fundamentos teóricos (psicológicos, sociológicos y pedagógicos) y tres áreas básicas de desarrollo del niño o campos formativos: personal, social y ambiental. El programa de la SEP, expuesto en el libro de Espacios de Interacción, planteó además que el trabajo con los niños dependiendo de su edad (lactante, maternal o preescolar) debía abordarse por áreas de desarrollo y para cada área describía: temas, contenidos y ejes. Las actividades se derivaban de los ejes y podían ser propositivas e indagatorias y se debían desarrollar en escenarios de aprendizaje. En los manuales de operación se describieron las características de las dos modalidades y se particularizó en su metodología. Para la modalidad no escolarizada se desarrolló la concepción sobre el trabajo en la comunidad: Módulo de Atención y Servicio, participación de los agentes educativos y el Comité Pro-Niñez; la metodología; la evaluación y se incluyeron cuatro anexos: Guía para el diagnóstico y detección de necesidades en la comunidad, formato del plan de acción para la comunidad, formato para el seguimiento de las actividades y el esquema general de evaluación. En el caso de la modalidad escolarizada se abordó el trabajo del CENDI, en cuanto a plan de acción, Consejo Técnico Consultivo, participación de los padres de familia y la Asociación de Padres de Familia (APF); metodología, evaluación y se incluyeron cuatro anexos: diagnóstico para la detección de necesidades, plan de acción, seguimiento de actividades y esquema de evaluación. Leer más: http://www.monografias.com/trabajos98/historia-educacion-preescolar-mexico/historia-educacion-preescolar-mexico.shtml#ixzz3KqWE6ckZ

Educación Superior en México

La educación superior en México es un conjunto de instituciones públicas y privadas, con régimen jurídico, ofertas profesionales y de postgrado, antigüedad, tamaño, capacidad de investigación, instalaciones y recursos intelectuales diferentes. Por su régimen jurídico, existen universidades públicas autónomas, universidades públicas estatales, instituciones dependientes del Estado, instituciones privadas libres e instituciones privadas reconocidas por la SEP, los gobiernos de los estados o los organismos descentralizados del Estado. Las universidades a las que el Congreso de la Unión o los congresos de los estados les otorguen la autonomía, son organismos descentralizados del Estado. Las universidades públicas estatales son creadas por los congresos de los estados como organismos públicos con personalidad jurídica propia. Pueden ser descentralizadas del Estado, pero no tienen autonomía, pues en la designación de sus autoridades interviene el gobierno de la entidad. Por lo general, no obstante, estas universidades determinan sus actividades académicas (Rangel, 1983: 33). Las instituciones dependientes del Estado son centralizadas o desconcentradas. Sus autoridades son designadas por el Poder Ejecutivo Federal o por el Poder Ejecutivo del estado correspondiente. En general, el gobierno federal también ejerce control sobre la forma de administración y los planes y programas de estudio. Las instituciones del gobierno federal dependen en su mayoría de la Secretaría de Educación Pública, aunque otras Secretarías de Estado también tienen bajo su cargo algunas instituciones (Rangel, 1983: 33). Las instituciones privadas libres son organismos con reconocimiento de validez oficial mediante acuerdo expreso del presidente de la República, con base en el Reglamento para la Revalidación de Grados y Títulos Otorgados por Escuelas Libres Universitarias, del 26 de junio de 1940 (Rangel, 1983: 34). Por el tipo de ofertas hay instituciones universitarias, técnicas y de estudios de normal. Algunas instituciones tienen una amplia gama de ofertas formativas, otras sólo ofrecen una o muy pocas opciones profesionales. Hay instituciones que se han especializado en estudios técnicos y científicos y otras que ofrecen estudios profesionales de corte tradicional. No existe una definición legal estricta que establezca las condiciones para que las instituciones puedan adoptar la denominación de universidad o de tecnológico, pero en general las universitarias ofrecen un mínimo de seis carreras profesionales en tres áreas de estudio y, por lo menos, tienen una carrera en el área de Ciencias Sociales y Administrativas o en la de Educación y Humanidades. Las tecnológicas pueden reunir estas características, pero sus prioridades formativas se ubican en el área de Ingeniería y Tecnología o en la de Ciencias Agropecuarias. La educación normal en México es de nivel superior, pero su descripción se hará en el capítulo correspondiente al personal docente. Ingreso a la Universidad. a) Condiciones, criterios y exámenes de ingreso. En México todas las instituciones de educación superior exigen a los alumnos para su inscripción haber concluido el bachillerato. Sin embargo, no existe un patrón de requisitos que uniformice los criterios de cada universidad para el ingreso estudiantil. Muchas universidades públicas que ofrecen estudios en el nivel de bachillerato, tienen lo que en México se conoce como «pase automático», es decir, los estudiantes que concluyen satisfactoriamente el bachillerato en planteles de la universidad, acceden directamente a los estudios profesionales, sin más límite que el cupo de la escuela o facultad. Algunas exigen un promedio mínimo de conclusión del bachillerato para permitir a los estudiantes el beneficio del «pase automático». Esas universidades aplican exámenes de admisión a los estudiantes que provienen de escuelas de bachillerato que no pertenecen a la institución. Entonces, el acceso a estudios profesionales en algunas universidades se define a través de un doble criterio: el que se aplica a los estudiantes de bachilleratos propios de la universidad («pase automático») y el que se aplica a estudiantes de instituciones distintas (exámenes de admisión). Otras instituciones aplican exámenes de ingreso a todos los que aspiran a cursar estudios de licenciatura. Tal es el caso de universidades públicas que no cuentan con bachillerato y de universidades privadas que, aunque lo tengan, no aplican procedimientos «automáticos» de ingreso. Los exámenes de ingreso son, en general, pruebas de conocimientos generales y específicos del área seleccionada. En ciertos casos, los exámenes incluyen pruebas de aptitud o de capacidad intelectual. Los exámenes son de selección, es decir, sirven para ubicar a los alumnos en orden decreciente de calificaciones y de acuerdo con el número de vacantes existente. Con frecuencia ingresan estudiantes con calificaciones no aprobatorias pues la capacidad física de la institución lo permite. b) Limitaciones de ingreso. Desde hace algunos años la SEP y la ANUIES han establecido orientaciones generales para aumentar, limitar o disminuir el número de estudiantes en las diversas áreas y carreras profesionales. Particularmente a través del Programa Integral de Desarrollo de la Educación Superior (PROIDES) de 1986, se orientó a las IES para que fijaran topes a la admisión de estudiantes en áreas saturadas como las administrativas y médicas, y para que estimularan el crecimiento de áreas como la de Ingeniería y Tecnología. Esas orientaciones se suman en la actualidad a otras dirigidas a reestructurar, diversificar y/o cancelar programas que no poseen la calidad ni la demanda suficientes12 . El Programa para la Modernización Educativa 1989-1994 retomó la necesidad de formular políticas de crecimiento y distribución equilibrada de la matrícula. La distribución de la matrícula de licenciatura por área de conocimiento muestra desequilibrios preocupantes. Parece necesario contar con una política de formación de recursos humanos, de orientación vocacional y desarrollo de los programas de estudios, ya que la matrícula nacional concentra casi el 50% en el área de ciencias sociales y administrativas y menos del 3% en las ciencias básicas y en las humanidades. (Poder Ejecutivo Federal, 1989: 128). Estas orientaciones no constituyen disposiciones normativas que obliguen a las instituciones de educación superior a limitar el ingreso de estudiantes a determinadas carreras. Sin embargo, son orientaciones elaboradas con el consenso de los establecimientos, logrado a través de las diversas instancias de coordinación y representación que tienen. Con estas orientaciones y en función de sus políticas de crecimiento y de distribución de la matrícula y de sus límites físicos, cada institución define el número de estudiantes que puede ser admitido en cada una de sus carreras. c) Servicios sociales a los alumnos. Las instituciones cuentan con servicios médicos de diverso tipo para la comunidad. Algunas universidades tienen hospitales universitarios y otras sólo clínicas para atención de emergencias ocurridas en las instalaciones universitarias. Otras más, a través de sus facultades de medicina y odontología, ofrecen servicios gratuitos o de muy bajo costo a las comunidades universitarias y a la población en general. Las universidades que tienen alta organización en el deporte estudiantil, como la Universidad Nacional Autónoma de México, ofrecen servicios de medicina deportiva. Las instalaciones deportivas varían de universidad a universidad. La gran mayoría cuenta, por lo menos, con instalaciones sencillas en las que los estudiantes practican ciertos deportes en sus ratosOEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 19 libres. Otras, sin instalaciones de tipo profesional, recurren a instituciones públicas y privadas para el entrenamiento en deportes de competencia estudiantil. Unas pocas cuentan con infraestructura muy avanzada: canchas para practicar diversos deportes, pistas, gimnasios, centros de atletas, albercas olímpicas y fosas de clavados. Algunas instituciones ofrecen deportes que se practican en instalaciones de otros organismos públicos o privados (canotaje, remo, paracaidismo, etcétera). En las instituciones hay comedores, cafeterías o tiendas, propios o concesionados a particulares, en los que se expende comida a bajo precio. Relaciones entre el primer ingreso, egreso y titulación. Para estimar el «fracaso» académico en la educación superior, puede emplearse cautelosamente la relación entre alumnos de primer ingreso y egresados. Es una relación que sólo permite una aproximación superficial pues la duración de cada carrera es diversa, como lo es también la velocidad individual de conclusión de los estudios. Un estudiante puede prolongar la conclusión de sus estudios o suspenderlos temporalmente sin que eso signifique fracaso. A nivel nacional, por cada diez estudiantes de nuevo ingreso casi cinco concluyen sus estudios y dos logran obtener el título. En las instituciones de educación superior públicas, tanto universitarias como tecnológicas y de otro tipo, por cada diez estudiantes de primer ingreso existen cinco egresados. En las instituciones privadas, por cada diez nuevos alumnos sólo cuatro egresan. En cuanto a los titulados, en las instituciones públicas por cada diez nuevos ingresos se titulan 2.3 estudiantes, y en las privadas la relación es de diez a 1.9 El sistema de evaluación y calificación de los estudiantes. La autonomía académica de que goza la mayoría de las instituciones y la libertad de cátedra de los maestros, posibilita la existencia de una amplia gama de formas de evaluación y calificación escolar. Probablemente el tipo de carrera («pura», «aplicada», «dura», «blanda») influya en las formas de evaluación empleadas. En unos casos se opta por evaluaciones periódicas dentro de un ciclo escolar (trimestral, semestral o anual) y en otros se realiza sólo una evaluación al finalizar el ciclo. Muchas veces se presenta una combinación de calificaciones parciales con calificaciones finales. En algunas carreras, escuelas y establecimientos, la forma más usual es la aplicación de exámenes de conocimientos en sus más variadas formas. En otros casos, se prefiere que los alumnos elaboren ensayos, monografías, pequeñas investigaciones, reportes de prácticas de campo o resolución de ejercicios y problemas. Puede darse el caso de profesores que combinen exámenes con trabajos escritos y exposiciones orales por parte de los alumnos. No es poco frecuente que, para evaluar y calificar, los maestros tomen en cuenta la participación de los alumnos durante el curso, la cual suele entenderse como la intervención en discusiones o la preparación y exposición de algún tema. En algunas instituciones las unidades académicas definen los contenidos mínimos a ser aprendidos de acuerdo con los programas de estudio y las formas como deben ser evaluados. A esta forma de evaluación suele llamársele «departamental». REFORMAS EN CURSO. Durante los últimos años cada institución universitaria ha emprendido reformas en diversos aspectos de su vida académica y administrativa. El gobierno federal, los gobiernos estatales, la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), la Coordinación Nacional para la Planeación de la Educación Superior (CONPES) y cada institución en particular, han participado en un constante esfuerzo para generar consensos respecto a los puntos prioritarios de la modernización y de los cambios que deben operarse para conseguirla. En el Programa para la Modernización Educativa, 1989-1994, en cuya elaboración las deliberaciones y acuerdos de la ANUIES y de la CONPES fueron insumos de gran importancia, se estableció que el propósito de la modernización de la educación superior es apoyar acciones para mejorar el cumplimiento de las funciones universitarias; concertar políticas comunes de atención a la demanda; impulsar la evaluación del trabajo de las instituciones; responder a las exigencias del desarrollo científico, tecnológico y social; formar profesionales con una educación teórica y práctica flexible, fundada en el dominio de métodos y en la capacidad del autoaprendizaje (Poder Ejecutivo Federal, 1989: 124,125).OEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 20 Para ello, es imprescindible que las instituciones ofrezcan un servicio académico de calidad, para lo cual deben llevar a cabo las reformas necesarias (Poder Ejecutivo Federal, 1989: 132). Por su parte, las instituciones universitarias señalaron que la modernización implicaba evaluar sistemáticamente su actividad; planear coordinadamente su desarrollo; diseñar y ejecutar programas de superación académica, diversificar la formación del estudiante para hacerlo un profesional flexible con bagaje multidisciplinario y actitud emprendedora hacia el trabajo y la producción; fomentar el trabajo personal y la formación para el autoaprendizaje y la actualización permanente; reforzar mecanismos de actualización, evaluación y promoción del personal académico; impulsar la cultura científica y el espíritu de solidaridad social; y aprovechar los recursos de organización, infraestructura y saber hacer para colaborar en la solución de los problemas que aquejan a la sociedad mexicana y a las regiones donde se localizan los centros académicos (Poder Ejecutivo Federal, 1989: 130). Los lineamientos y orientaciones establecidos en el Programa fueron objeto de deliberaciones en las instituciones. A finales de 1989 la CONPES llegó a diversos acuerdos, entre los que destacan por su importancia la creación de seis comisiones que operan con una representación paritaria de instituciones y funcionarios gubernamentales, cuya función es llegar a acuerdos sobre los criterios y lineamientos generales de acción, los grandes objetivos, políticas y prioridades en lo relativo a: 1) la evaluación de la educación superior; 2) el fomento a la educación abierta; 3) la vinculación con los sectores social y productivo; 4) la evaluación y promoción de la calidad de la investigación científica, tecnológica y humanística; 5) el postgrado; y 6) la incorporación de las IES al Programa Nacional de Solidaridad (ANUIES, Secretaría General, 1991: 39). La Secretaría General de la ANUIES (1991: 42) estimó que la Comisión Nacional de Evaluación de la Educación Superior (CONAEVA) fue la que mayores avances tuvo. La CONAEVA, tras retomar las aportaciones de la ANUIES, acordó una estrategia de evaluación que fue realizada prácticamente por todas las instituciones públicas de educación superior, esfuerzo de gran importancia debido a que, por primera vez, el conjunto de instituciones participaron simultáneamente en un esfuerzo nacional de esa envergadura (ANUIES, Secretaría General, 1991: 44). En 1991, tras la primera experiencia de evaluación institucional, a sugerencia de la ANUIES la CONPES aprobó un documento denominado «Prioridades y compromisos para la educación superior 1991-1994», en el que se destacan diez puntos prioritarios para la modernización: 1. Actualización curricular; 2. Formación de profesores; 3. Formación de investigadores; 4. Revisión y readecuación de la oferta educativa; 5. Definición de una identidad institucional; 6. Actualización de la infraestructura académica; 7. Reordenación de la administración y de la normatividad; 8. Sistema institucional de información; 9. Diversificación de las fuentes de financiamiento; 10. Vinculación de la universidad pública con el sector productivo. En los días que corren, «prácticamente todas las universidades públicas han actualizado, en promedio, el 50% de sus planes de estudio... algunas de ellas han actualizado hasta el 100%... y se ha generalizado la realización de estudios de seguimiento de egresados e, incluso, se han realizado modificaciones administrativas para la implantación de nuevos currículos...» (ANUIES, 1993b: 6)13 . En lo referente a la formación de profesores, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y del Fondo para la Modernización de la Educación Superior (FOMES), las universidades reforzaron sus programas de formación docente y de investigación mediante cursos de actualización disciplinaria, de orientación pedagógica y didáctica. También se han puesto en marcha programas de postgrado para el personal académico de cada institución, ha aumentado el número de profesores becados para realizar estudios dentro y fuera del país, y se ha impulsado la vinculación interinstitucional para desarrollar programas conjuntos de formación docente. En todas las universidades públicas ya existen comisiones dictaminadoras para evaluar el trabajo docente y considerar la promoción, la permanencia, el ingreso y los estímulos de los profesores.OEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 21 En cuanto a la formación de investigadores, todas las universidades públicas han definido estrategias de formación de investigadores, de acuerdo con áreas específicas del conocimiento. Unas cuentan con programas masivos y otras con actividades parciales de formación. Con el objeto de equilibrar la distribución de la matrícula, ampliar la proporción de estudiantes en carreras que apoyen la modernización y fortalecer la demanda real de estudios de postgrado, especialmente de doctorado, varias universidades públicas han desplegado diferentes acciones, como la reestructuración, diversificación o cancelación de algunos programas de licenciatura y la creación de nuevas carreras; la disminución o estabilización de la matrícula en bachillerato e incremento en la licenciatura; la realización de proyectos de educación continua; la suspensión de algunas especialidades, maestrías y doctorados con bajo número de estudiantes o con bajo nivel de calidad; el establecimiento de topes para la admisión de alumnos en las áreas de Ciencias Sociales y Ciencias de la Salud y de estímulos para incrementar la demanda en el área de Ingeniería y Tecnología. En la actualidad cada universidad debe definir su vocación institucional en docencia, en investigación y en extensión, estableciendo campos prioritarios para alcanzar la excelencia académica y lograr ventajas comparativas. Para lograrlo, algunas universidades han realizado diagnósticos de necesidades y prioridades regionales; estudios sobre el entorno económico y social; evaluaciones del potencial académico e institucional; conformación de masas críticas en determinadas disciplinas; definición de áreas de investigación y de postgrados de alta prioridad institucional; realización de investigaciones interdisciplinarias sobre problemas del entorno y publicaciones en ciertos campos específicos. Para actualizar la infraestructura académica las IES han incrementado y sistematizado sus acervos bibliográficos; han creado videotecas y hemerotecas y editado libros y han incrementado el número de equipos de computación. Algunas instituciones establecieron correo electrónico y redes de información, crearon y mejoraron centros y servicios de computación, editaron discos compactos, etcétera. Al mismo tiempo se ha avanzado en la conformación de la Red Nacional de Bibliotecas. Las universidades públicas han realizado un conjunto de acciones para superar la inadecuada administración y la obsoleta o incompleta normatividad, y ajustarla a las transformaciones ocurridas en los últimos años. Al mismo tiempo, las instituciones han hecho esfuerzos para integrar, desarrollar, complementar y perfeccionar sus sistemas de información. Otra línea prioritaria es la diversificación de las fuentes de financiamiento. Al respecto, inicialmente, las instituciones han elevado las cuotas por servicios a los estudiantes; han buscado mayor participación de los sectores sociales y privados en el financiamiento de proyectos de investigación, reforzamiento de infraestructura y, en ocasiones, construcción de edificios; y han recurrido a los egresados para impulsar fundaciones y patronatos, así como a agencias extranjeras para obtener fuentes adicionales de recursos. En cuanto a la vinculación con el sector productivo, algunas universidades lograron avanzar en la creación de organismos especiales para la vinculación, difusión de catálogos de servicios universitarios, integración de empresarios en la revisión de currículos; establecimiento de asesorías y servicios al sector productivo; prácticas curriculares y de pasantes en empresas; actualización de conocimientos a profesionistas del sector productivo y de servicios; proyectos específicos de innovación y transferencia tecnológica; realización de proyectos en áreas prioritarias como ecología, energéticos, biotecnología, salud, alimentación e ingeniería; proyectos regionales, etcétera. Conviene detenerse brevemente en las recientes experiencias de evaluación de la educación superior. En 1990, tras el intercambio de opiniones y el acuerdo entre la ANUIES y la CONAEVA, los gobiernos de las instituciones se comprometieron a integrar o refozar una comisión institucional encargada de coordinar la evaluación de sus unidades y formalizar el intercambio de información con la CONAEVA; el compromiso incluyó que las instituciones definieran sus propios parámetros en cada uno de los indicadores de evaluación y presentaran a la CONAEVA un reporte de la evaluación y un programa especial para solucionar los problemas y necesidades más urgentes e importantes detectados en el proceso evaluatorio. Asimismo, las instituciones se comprometieron a realizar la evaluación del sistema de educación superior en conjunto e impulsar la evaluación interinstitucional sobre programas y proyectos específicos. Así, en cumplimiento de esos compromisos y de acuerdo con la estrategia de evaluación acordada por la CONAEVA, la totalidad de universidades públicas y los institutos tecnológicos realizaron, en el segundo semestre de 1990, una evaluación institucional e hicieron entrega de sus reportes evaluativos y de sus programas especiales. En opinión de la Secretaría General de la ANUIES «ello representó, sinOEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 22 duda, un logro de suma importancia, ya que -por primera vez- el conjunto de las instituciones participaba simultáneamente en un esfuerzo nacional de esa envergadura...» (ANUIES, Secretaría General, 1991: 44). Con los resultados de esta primera evaluación, y a solicitud de la ANUIES, la SEP otorgó apoyos económicos adicionales para el desarrollo de los proyectos que se presentaron en los programas especiales de 1990. Esta experiencia de evaluación condujo poco tiempo después al establecimiento de los diez puntos prioritarios de la educación superior en México. Con este marco de referencia, las universidades han definido sus compromisos y proyectos prioritarios. En 1991 se llevó a cabo una segunda etapa de evaluación. Otra línea de evaluación es la interinstitucional, realizada por pares de la comunidad académica. Mediante los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (o Comités de Pares Académicos) se evaluaron proyectos institucionales específicos de desarrollo en las áreas de Ciencias Exactas y Naturales, Ciencias Agropecuarias, Ingeniería y Tecnología, Educación y Humanidades, Ciencias Sociales y Administrativas, Ciencias de la Salud, así como las funciones de Administración Institucional y Extensión y Difusión de la Cultura. Los programas y proyectos evaluados por los Comités de Pares Académicos son financiados con recursos del Fondo para Modernizar la Educación Superior (FOMES), establecido en 1990 «como una alternativa de financiamiento público para apoyar el cambio estructural de las instituciones del nivel, con recursos extraodinarios que no forman parte del presupuesto regular» (Salinas, 1993b: 136). En su primera etapa, el FOMES apoyó preferentemente proyectos institucionales que comprendían la innovación, transformación y ajustes; metas precisas y susceptibles de medición; factibilidad económica, temporal y técnica; vigencia tecnológica y uso eficiente de los recursos en las áreas de actualización de la infraestructura de apoyo académico, sistemas de información, análisis y evaluación de la descentralización, definición de identidad institucional en investigación y postgrado, formación de profesores y reordenación administrativa y normativa (SEP, 1992c: 52) En apoyo a las líneas prioritarias de fortalecimiento del personal académico, se crearon los programas de Becas al Desempeño Académico y de Carrera Docente del Personal Académico, «cuyos objetivos son otorgar reconocimientos y proporcionar estímulos económicos al personal de tiempo completo que se dedica principalmente a la enseñanza» (SEP, 1992c: 53). Dichos apoyos se asignan con base en evaluaciones de la calidad del desempeño profesional, del grado de dedicación a las tareas docentes y de la permanencia en la vida académica. Asimismo, se creó el Programa Nacional de Superación del Personal Académico, con el objetivo de elevar la calidad académica de los maestros de este nivel y duplicar en cinco años el número de profesores e investigadores con postgrado (Salinas, 1993b: 136). Los objetivos de los programas de Becas para el Desempeño y de Carrera Docente son otorgar reconocimientos y proporcionar estímulos económicos al personal de tiempo completo que se dedica principalmente a la enseñanza. El programa de carrera docente otorga estímulos al 30% de los académicos de acuerdo con un proceso de evaluación sobre la permanencia, la dedicación y la calidad académicas. En lo referente a evaluación de alumnos y egresados se han puesto en operación con carácter experimental el examen nacional indicativo previo a la licenciatura y el examen general de calidad profesional. El examen nacional indicativo previo a la licenciatura es un instrumento de reciente creación, único y general para todos los aspirantes a estudios de licenciatura que explora las habilidades y conocimientos básicos y evalúa las condiciones de los estudiantes. A mediano plazo será parte natural del sistema de educación superior y servirá para orientar a los alumnos del bachillerato y facilitar su tránsito a la licenciatura, aprovechar al máximo cuantitativa y cualitativamente la capacidad instalada y ofrecer de manera recurrente indicadores sobre el desarrollo de la educación media superior que permitan planear acciones para su mejoramiento. Este instrumento no tiene carácter desahuciante, es decir, los resultados que obtenga el alumno no comprometen su ingreso a la institución a la que aspira inscribirse (ANUIES, 1993c: 81-84). En cuanto examen es un instrumento de comprobación estandarizada en un momento dado sobre el dominio de determinados conocimientos; es un instrumento de medición individual y colectivo cuya información orienta decisiones individuales, institucionales y del sistema. Es nacional por su extensiónOEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 23 en todo el país y su aplicación a todos los aspirantes a la licenciatura, por su estandarización como único equivalente y porque es controlado por instancias nacionales que trascienden el nivel particular de las instituciones de educación superior y organismos de gobierno. Tiene carácter indicativo en tanto referente significativo; sus resultados serán aprovechados por los diferentes elementos del sistema de acuerdo con su situación, interés y responsabilidad y no tendrán efecto automático, obligatorio o indiferenciado para éstos. El examen general de calidad profesional es un conjunto de pruebas aplicadas a los egresados de las instituciones para medir y evaluar los conocimientos y habilidades desarrollados en su formación académica y profesional. Los objetivos de los exámenes son informar a la sociedad mexicana sobre la calidad de la formación académica de los nuevos profesionistas, contribuir a la evaluación de la calidad de la educación superior, aportar información que permita definir acciones para mejorarla, ampliar el conocimiento de las instancias gubernamentales para establecer políticas de apoyo y asignación de recursos e informar al examinado acerca del nivel de formación alcanzado durante sus estudios. Los exámenes desempeñarán funciones esencialmente constructivas y educativas, en lugar de la función meramente calificadora, excluyente y penalizadora (ANUIES, 1993b). En la actualidad estos exámenes se han implantado en las carreras contaduría, medicina, ingeniería civil y veterinaria y zootecnia.