miércoles, 3 de diciembre de 2014
Educación Superior en México
La educación superior en México es un conjunto de instituciones públicas y privadas, con régimen
jurídico, ofertas profesionales y de postgrado, antigüedad, tamaño, capacidad de investigación,
instalaciones y recursos intelectuales diferentes.
Por su régimen jurídico, existen universidades públicas autónomas, universidades públicas
estatales, instituciones dependientes del Estado, instituciones privadas libres e instituciones privadas
reconocidas por la SEP, los gobiernos de los estados o los organismos descentralizados del Estado.
Las universidades a las que el Congreso de la Unión o los congresos de los estados les otorguen
la autonomía, son organismos descentralizados del Estado.
Las universidades públicas estatales son creadas por los congresos de los estados como
organismos públicos con personalidad jurídica propia. Pueden ser descentralizadas del Estado, pero no
tienen autonomía, pues en la designación de sus autoridades interviene el gobierno de la entidad. Por
lo general, no obstante, estas universidades determinan sus actividades académicas (Rangel, 1983: 33).
Las instituciones dependientes del Estado son centralizadas o desconcentradas. Sus autoridades
son designadas por el Poder Ejecutivo Federal o por el Poder Ejecutivo del estado correspondiente. En
general, el gobierno federal también ejerce control sobre la forma de administración y los planes y
programas de estudio. Las instituciones del gobierno federal dependen en su mayoría de la Secretaría
de Educación Pública, aunque otras Secretarías de Estado también tienen bajo su cargo algunas
instituciones (Rangel, 1983: 33).
Las instituciones privadas libres son organismos con reconocimiento de validez oficial mediante
acuerdo expreso del presidente de la República, con base en el Reglamento para la Revalidación de
Grados y Títulos Otorgados por Escuelas Libres Universitarias, del 26 de junio de 1940 (Rangel, 1983:
34).
Por el tipo de ofertas hay instituciones universitarias, técnicas y de estudios de normal. Algunas
instituciones tienen una amplia gama de ofertas formativas, otras sólo ofrecen una o muy pocas opciones
profesionales. Hay instituciones que se han especializado en estudios técnicos y científicos y otras que
ofrecen estudios profesionales de corte tradicional. No existe una definición legal estricta que establezca
las condiciones para que las instituciones puedan adoptar la denominación de universidad o de
tecnológico, pero en general las universitarias ofrecen un mínimo de seis carreras profesionales en tres
áreas de estudio y, por lo menos, tienen una carrera en el área de Ciencias Sociales y Administrativas
o en la de Educación y Humanidades. Las tecnológicas pueden reunir estas características, pero sus
prioridades formativas se ubican en el área de Ingeniería y Tecnología o en la de Ciencias Agropecuarias.
La educación normal en México es de nivel superior, pero su descripción se hará en el capítulo
correspondiente al personal docente.
Ingreso a la Universidad.
a) Condiciones, criterios y exámenes de ingreso.
En México todas las instituciones de educación superior exigen a los alumnos para su inscripción
haber concluido el bachillerato. Sin embargo, no existe un patrón de requisitos que uniformice los criterios
de cada universidad para el ingreso estudiantil.
Muchas universidades públicas que ofrecen estudios en el nivel de bachillerato, tienen lo que en
México se conoce como «pase automático», es decir, los estudiantes que concluyen satisfactoriamente
el bachillerato en planteles de la universidad, acceden directamente a los estudios profesionales, sin más
límite que el cupo de la escuela o facultad. Algunas exigen un promedio mínimo de conclusión del
bachillerato para permitir a los estudiantes el beneficio del «pase automático». Esas universidades
aplican exámenes de admisión a los estudiantes que provienen de escuelas de bachillerato que no
pertenecen a la institución. Entonces, el acceso a estudios profesionales en algunas universidades se
define a través de un doble criterio: el que se aplica a los estudiantes de bachilleratos propios de la
universidad («pase automático») y el que se aplica a estudiantes de instituciones distintas (exámenes
de admisión).
Otras instituciones aplican exámenes de ingreso a todos los que aspiran a cursar estudios de
licenciatura. Tal es el caso de universidades públicas que no cuentan con bachillerato y de universidades
privadas que, aunque lo tengan, no aplican procedimientos «automáticos» de ingreso.
Los exámenes de ingreso son, en general, pruebas de conocimientos generales y específicos del
área seleccionada. En ciertos casos, los exámenes incluyen pruebas de aptitud o de capacidad
intelectual. Los exámenes son de selección, es decir, sirven para ubicar a los alumnos en orden
decreciente de calificaciones y de acuerdo con el número de vacantes existente. Con frecuencia ingresan
estudiantes con calificaciones no aprobatorias pues la capacidad física de la institución lo permite.
b) Limitaciones de ingreso.
Desde hace algunos años la SEP y la ANUIES han establecido orientaciones generales para
aumentar, limitar o disminuir el número de estudiantes en las diversas áreas y carreras profesionales.
Particularmente a través del Programa Integral de Desarrollo de la Educación Superior (PROIDES) de
1986, se orientó a las IES para que fijaran topes a la admisión de estudiantes en áreas saturadas como
las administrativas y médicas, y para que estimularan el crecimiento de áreas como la de Ingeniería y
Tecnología. Esas orientaciones se suman en la actualidad a otras dirigidas a reestructurar, diversificar
y/o cancelar programas que no poseen la calidad ni la demanda suficientes12
.
El Programa para la Modernización Educativa 1989-1994 retomó la necesidad de formular políticas
de crecimiento y distribución equilibrada de la matrícula.
La distribución de la matrícula de licenciatura por área de conocimiento muestra desequilibrios
preocupantes. Parece necesario contar con una política de formación de recursos humanos, de
orientación vocacional y desarrollo de los programas de estudios, ya que la matrícula nacional concentra
casi el 50% en el área de ciencias sociales y administrativas y menos del 3% en las ciencias básicas y
en las humanidades. (Poder Ejecutivo Federal, 1989: 128).
Estas orientaciones no constituyen disposiciones normativas que obliguen a las instituciones de
educación superior a limitar el ingreso de estudiantes a determinadas carreras. Sin embargo, son
orientaciones elaboradas con el consenso de los establecimientos, logrado a través de las diversas
instancias de coordinación y representación que tienen. Con estas orientaciones y en función de sus
políticas de crecimiento y de distribución de la matrícula y de sus límites físicos, cada institución define
el número de estudiantes que puede ser admitido en cada una de sus carreras.
c) Servicios sociales a los alumnos.
Las instituciones cuentan con servicios médicos de diverso tipo para la comunidad. Algunas
universidades tienen hospitales universitarios y otras sólo clínicas para atención de emergencias
ocurridas en las instalaciones universitarias. Otras más, a través de sus facultades de medicina y
odontología, ofrecen servicios gratuitos o de muy bajo costo a las comunidades universitarias y a la
población en general. Las universidades que tienen alta organización en el deporte estudiantil, como la
Universidad Nacional Autónoma de México, ofrecen servicios de medicina deportiva.
Las instalaciones deportivas varían de universidad a universidad. La gran mayoría cuenta, por lo
menos, con instalaciones sencillas en las que los estudiantes practican ciertos deportes en sus ratosOEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 19
libres. Otras, sin instalaciones de tipo profesional, recurren a instituciones públicas y privadas para el
entrenamiento en deportes de competencia estudiantil. Unas pocas cuentan con infraestructura muy
avanzada: canchas para practicar diversos deportes, pistas, gimnasios, centros de atletas, albercas
olímpicas y fosas de clavados. Algunas instituciones ofrecen deportes que se practican en instalaciones
de otros organismos públicos o privados (canotaje, remo, paracaidismo, etcétera).
En las instituciones hay comedores, cafeterías o tiendas, propios o concesionados a particulares,
en los que se expende comida a bajo precio.
Relaciones entre el primer ingreso, egreso y titulación.
Para estimar el «fracaso» académico en la educación superior, puede emplearse cautelosamente
la relación entre alumnos de primer ingreso y egresados. Es una relación que sólo permite una
aproximación superficial pues la duración de cada carrera es diversa, como lo es también la velocidad
individual de conclusión de los estudios. Un estudiante puede prolongar la conclusión de sus estudios
o suspenderlos temporalmente sin que eso signifique fracaso.
A nivel nacional, por cada diez estudiantes de nuevo ingreso casi cinco concluyen sus estudios y
dos logran obtener el título. En las instituciones de educación superior públicas, tanto universitarias como
tecnológicas y de otro tipo, por cada diez estudiantes de primer ingreso existen cinco egresados. En las
instituciones privadas, por cada diez nuevos alumnos sólo cuatro egresan. En cuanto a los titulados, en
las instituciones públicas por cada diez nuevos ingresos se titulan 2.3 estudiantes, y en las privadas la
relación es de diez a 1.9
El sistema de evaluación y calificación de los estudiantes.
La autonomía académica de que goza la mayoría de las instituciones y la libertad de cátedra de
los maestros, posibilita la existencia de una amplia gama de formas de evaluación y calificación escolar.
Probablemente el tipo de carrera («pura», «aplicada», «dura», «blanda») influya en las formas de
evaluación empleadas.
En unos casos se opta por evaluaciones periódicas dentro de un ciclo escolar (trimestral, semestral
o anual) y en otros se realiza sólo una evaluación al finalizar el ciclo. Muchas veces se presenta una
combinación de calificaciones parciales con calificaciones finales.
En algunas carreras, escuelas y establecimientos, la forma más usual es la aplicación de exámenes
de conocimientos en sus más variadas formas. En otros casos, se prefiere que los alumnos elaboren
ensayos, monografías, pequeñas investigaciones, reportes de prácticas de campo o resolución de
ejercicios y problemas. Puede darse el caso de profesores que combinen exámenes con trabajos escritos
y exposiciones orales por parte de los alumnos. No es poco frecuente que, para evaluar y calificar, los
maestros tomen en cuenta la participación de los alumnos durante el curso, la cual suele entenderse
como la intervención en discusiones o la preparación y exposición de algún tema.
En algunas instituciones las unidades académicas definen los contenidos mínimos a ser aprendidos
de acuerdo con los programas de estudio y las formas como deben ser evaluados. A esta forma de
evaluación suele llamársele «departamental».
REFORMAS EN CURSO.
Durante los últimos años cada institución universitaria ha emprendido reformas en diversos
aspectos de su vida académica y administrativa. El gobierno federal, los gobiernos estatales, la
Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), la Coordinación
Nacional para la Planeación de la Educación Superior (CONPES) y cada institución en particular, han
participado en un constante esfuerzo para generar consensos respecto a los puntos prioritarios de la
modernización y de los cambios que deben operarse para conseguirla.
En el Programa para la Modernización Educativa, 1989-1994, en cuya elaboración las deliberaciones
y acuerdos de la ANUIES y de la CONPES fueron insumos de gran importancia, se estableció que
el propósito de la modernización de la educación superior es apoyar acciones para mejorar el
cumplimiento de las funciones universitarias; concertar políticas comunes de atención a la demanda;
impulsar la evaluación del trabajo de las instituciones; responder a las exigencias del desarrollo científico,
tecnológico y social; formar profesionales con una educación teórica y práctica flexible, fundada en el
dominio de métodos y en la capacidad del autoaprendizaje (Poder Ejecutivo Federal, 1989: 124,125).OEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 20
Para ello, es imprescindible que las instituciones ofrezcan un servicio académico de calidad, para lo cual
deben llevar a cabo las reformas necesarias (Poder Ejecutivo Federal, 1989: 132).
Por su parte, las instituciones universitarias señalaron que la modernización implicaba evaluar
sistemáticamente su actividad; planear coordinadamente su desarrollo; diseñar y ejecutar programas de
superación académica, diversificar la formación del estudiante para hacerlo un profesional flexible con
bagaje multidisciplinario y actitud emprendedora hacia el trabajo y la producción; fomentar el trabajo
personal y la formación para el autoaprendizaje y la actualización permanente; reforzar mecanismos de
actualización, evaluación y promoción del personal académico; impulsar la cultura científica y el espíritu
de solidaridad social; y aprovechar los recursos de organización, infraestructura y saber hacer para
colaborar en la solución de los problemas que aquejan a la sociedad mexicana y a las regiones donde
se localizan los centros académicos (Poder Ejecutivo Federal, 1989: 130).
Los lineamientos y orientaciones establecidos en el Programa fueron objeto de deliberaciones en
las instituciones. A finales de 1989 la CONPES llegó a diversos acuerdos, entre los que destacan por
su importancia la creación de seis comisiones que operan con una representación paritaria de
instituciones y funcionarios gubernamentales, cuya función es llegar a acuerdos sobre los criterios y
lineamientos generales de acción, los grandes objetivos, políticas y prioridades en lo relativo a: 1) la
evaluación de la educación superior; 2) el fomento a la educación abierta; 3) la vinculación con los
sectores social y productivo; 4) la evaluación y promoción de la calidad de la investigación científica,
tecnológica y humanística; 5) el postgrado; y 6) la incorporación de las IES al Programa Nacional de
Solidaridad (ANUIES, Secretaría General, 1991: 39).
La Secretaría General de la ANUIES (1991: 42) estimó que la Comisión Nacional de Evaluación
de la Educación Superior (CONAEVA) fue la que mayores avances tuvo. La CONAEVA, tras retomar las
aportaciones de la ANUIES, acordó una estrategia de evaluación que fue realizada prácticamente por
todas las instituciones públicas de educación superior, esfuerzo de gran importancia debido a que, por
primera vez, el conjunto de instituciones participaron simultáneamente en un esfuerzo nacional de esa
envergadura (ANUIES, Secretaría General, 1991: 44).
En 1991, tras la primera experiencia de evaluación institucional, a sugerencia de la ANUIES la
CONPES aprobó un documento denominado «Prioridades y compromisos para la educación superior
1991-1994», en el que se destacan diez puntos prioritarios para la modernización:
1. Actualización curricular;
2. Formación de profesores;
3. Formación de investigadores;
4. Revisión y readecuación de la oferta educativa;
5. Definición de una identidad institucional;
6. Actualización de la infraestructura académica;
7. Reordenación de la administración y de la normatividad;
8. Sistema institucional de información;
9. Diversificación de las fuentes de financiamiento;
10. Vinculación de la universidad pública con el sector productivo.
En los días que corren, «prácticamente todas las universidades públicas han actualizado, en
promedio, el 50% de sus planes de estudio... algunas de ellas han actualizado hasta el 100%... y se ha
generalizado la realización de estudios de seguimiento de egresados e, incluso, se han realizado
modificaciones administrativas para la implantación de nuevos currículos...» (ANUIES, 1993b: 6)13
.
En lo referente a la formación de profesores, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (CONACYT) y del Fondo para la Modernización de la Educación Superior (FOMES), las
universidades reforzaron sus programas de formación docente y de investigación mediante cursos de
actualización disciplinaria, de orientación pedagógica y didáctica. También se han puesto en marcha
programas de postgrado para el personal académico de cada institución, ha aumentado el número de
profesores becados para realizar estudios dentro y fuera del país, y se ha impulsado la vinculación
interinstitucional para desarrollar programas conjuntos de formación docente. En todas las universidades
públicas ya existen comisiones dictaminadoras para evaluar el trabajo docente y considerar la
promoción, la permanencia, el ingreso y los estímulos de los profesores.OEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 21
En cuanto a la formación de investigadores, todas las universidades públicas han definido
estrategias de formación de investigadores, de acuerdo con áreas específicas del conocimiento. Unas
cuentan con programas masivos y otras con actividades parciales de formación.
Con el objeto de equilibrar la distribución de la matrícula, ampliar la proporción de estudiantes en
carreras que apoyen la modernización y fortalecer la demanda real de estudios de postgrado,
especialmente de doctorado, varias universidades públicas han desplegado diferentes acciones, como
la reestructuración, diversificación o cancelación de algunos programas de licenciatura y la creación de
nuevas carreras; la disminución o estabilización de la matrícula en bachillerato e incremento en la
licenciatura; la realización de proyectos de educación continua; la suspensión de algunas especialidades,
maestrías y doctorados con bajo número de estudiantes o con bajo nivel de calidad; el establecimiento
de topes para la admisión de alumnos en las áreas de Ciencias Sociales y Ciencias de la Salud
y de estímulos para incrementar la demanda en el área de Ingeniería y Tecnología.
En la actualidad cada universidad debe definir su vocación institucional en docencia, en investigación
y en extensión, estableciendo campos prioritarios para alcanzar la excelencia académica y lograr
ventajas comparativas. Para lograrlo, algunas universidades han realizado diagnósticos de necesidades
y prioridades regionales; estudios sobre el entorno económico y social; evaluaciones del potencial
académico e institucional; conformación de masas críticas en determinadas disciplinas; definición de
áreas de investigación y de postgrados de alta prioridad institucional; realización de investigaciones
interdisciplinarias sobre problemas del entorno y publicaciones en ciertos campos específicos.
Para actualizar la infraestructura académica las IES han incrementado y sistematizado sus acervos
bibliográficos; han creado videotecas y hemerotecas y editado libros y han incrementado el número de
equipos de computación. Algunas instituciones establecieron correo electrónico y redes de información,
crearon y mejoraron centros y servicios de computación, editaron discos compactos, etcétera. Al mismo
tiempo se ha avanzado en la conformación de la Red Nacional de Bibliotecas.
Las universidades públicas han realizado un conjunto de acciones para superar la inadecuada
administración y la obsoleta o incompleta normatividad, y ajustarla a las transformaciones ocurridas en
los últimos años.
Al mismo tiempo, las instituciones han hecho esfuerzos para integrar, desarrollar, complementar
y perfeccionar sus sistemas de información.
Otra línea prioritaria es la diversificación de las fuentes de financiamiento. Al respecto, inicialmente,
las instituciones han elevado las cuotas por servicios a los estudiantes; han buscado mayor participación
de los sectores sociales y privados en el financiamiento de proyectos de investigación, reforzamiento de
infraestructura y, en ocasiones, construcción de edificios; y han recurrido a los egresados para impulsar
fundaciones y patronatos, así como a agencias extranjeras para obtener fuentes adicionales de recursos.
En cuanto a la vinculación con el sector productivo, algunas universidades lograron avanzar en la
creación de organismos especiales para la vinculación, difusión de catálogos de servicios universitarios,
integración de empresarios en la revisión de currículos; establecimiento de asesorías y servicios al sector
productivo; prácticas curriculares y de pasantes en empresas; actualización de conocimientos a
profesionistas del sector productivo y de servicios; proyectos específicos de innovación y transferencia
tecnológica; realización de proyectos en áreas prioritarias como ecología, energéticos, biotecnología,
salud, alimentación e ingeniería; proyectos regionales, etcétera.
Conviene detenerse brevemente en las recientes experiencias de evaluación de la educación
superior. En 1990, tras el intercambio de opiniones y el acuerdo entre la ANUIES y la CONAEVA, los
gobiernos de las instituciones se comprometieron a integrar o refozar una comisión institucional
encargada de coordinar la evaluación de sus unidades y formalizar el intercambio de información con la
CONAEVA; el compromiso incluyó que las instituciones definieran sus propios parámetros en cada uno
de los indicadores de evaluación y presentaran a la CONAEVA un reporte de la evaluación y un programa
especial para solucionar los problemas y necesidades más urgentes e importantes detectados en el
proceso evaluatorio. Asimismo, las instituciones se comprometieron a realizar la evaluación del sistema
de educación superior en conjunto e impulsar la evaluación interinstitucional sobre programas y
proyectos específicos.
Así, en cumplimiento de esos compromisos y de acuerdo con la estrategia de evaluación acordada
por la CONAEVA, la totalidad de universidades públicas y los institutos tecnológicos realizaron, en el
segundo semestre de 1990, una evaluación institucional e hicieron entrega de sus reportes evaluativos
y de sus programas especiales. En opinión de la Secretaría General de la ANUIES «ello representó, sinOEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 22
duda, un logro de suma importancia, ya que -por primera vez- el conjunto de las instituciones participaba
simultáneamente en un esfuerzo nacional de esa envergadura...» (ANUIES, Secretaría General, 1991:
44).
Con los resultados de esta primera evaluación, y a solicitud de la ANUIES, la SEP otorgó apoyos
económicos adicionales para el desarrollo de los proyectos que se presentaron en los programas
especiales de 1990.
Esta experiencia de evaluación condujo poco tiempo después al establecimiento de los diez puntos
prioritarios de la educación superior en México. Con este marco de referencia, las universidades han
definido sus compromisos y proyectos prioritarios. En 1991 se llevó a cabo una segunda etapa de
evaluación.
Otra línea de evaluación es la interinstitucional, realizada por pares de la comunidad académica.
Mediante los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (o Comités de
Pares Académicos) se evaluaron proyectos institucionales específicos de desarrollo en las áreas de
Ciencias Exactas y Naturales, Ciencias Agropecuarias, Ingeniería y Tecnología, Educación y Humanidades,
Ciencias Sociales y Administrativas, Ciencias de la Salud, así como las funciones de Administración
Institucional y Extensión y Difusión de la Cultura.
Los programas y proyectos evaluados por los Comités de Pares Académicos son financiados con
recursos del Fondo para Modernizar la Educación Superior (FOMES), establecido en 1990 «como una
alternativa de financiamiento público para apoyar el cambio estructural de las instituciones del nivel, con
recursos extraodinarios que no forman parte del presupuesto regular» (Salinas, 1993b: 136). En su
primera etapa, el FOMES apoyó preferentemente proyectos institucionales que comprendían la
innovación, transformación y ajustes; metas precisas y susceptibles de medición; factibilidad económica,
temporal y técnica; vigencia tecnológica y uso eficiente de los recursos en las áreas de actualización de
la infraestructura de apoyo académico, sistemas de información, análisis y evaluación de la descentralización,
definición de identidad institucional en investigación y postgrado, formación de profesores y
reordenación administrativa y normativa (SEP, 1992c: 52)
En apoyo a las líneas prioritarias de fortalecimiento del personal académico, se crearon los
programas de Becas al Desempeño Académico y de Carrera Docente del Personal Académico, «cuyos
objetivos son otorgar reconocimientos y proporcionar estímulos económicos al personal de tiempo
completo que se dedica principalmente a la enseñanza» (SEP, 1992c: 53). Dichos apoyos se asignan
con base en evaluaciones de la calidad del desempeño profesional, del grado de dedicación a las tareas
docentes y de la permanencia en la vida académica. Asimismo, se creó el Programa Nacional de
Superación del Personal Académico, con el objetivo de elevar la calidad académica de los maestros de
este nivel y duplicar en cinco años el número de profesores e investigadores con postgrado (Salinas,
1993b: 136).
Los objetivos de los programas de Becas para el Desempeño y de Carrera Docente son otorgar
reconocimientos y proporcionar estímulos económicos al personal de tiempo completo que se dedica
principalmente a la enseñanza. El programa de carrera docente otorga estímulos al 30% de los
académicos de acuerdo con un proceso de evaluación sobre la permanencia, la dedicación y la calidad
académicas.
En lo referente a evaluación de alumnos y egresados se han puesto en operación con carácter
experimental el examen nacional indicativo previo a la licenciatura y el examen general de calidad
profesional.
El examen nacional indicativo previo a la licenciatura es un instrumento de reciente creación, único
y general para todos los aspirantes a estudios de licenciatura que explora las habilidades y conocimientos
básicos y evalúa las condiciones de los estudiantes. A mediano plazo será parte natural del sistema de
educación superior y servirá para orientar a los alumnos del bachillerato y facilitar su tránsito a la
licenciatura, aprovechar al máximo cuantitativa y cualitativamente la capacidad instalada y ofrecer de
manera recurrente indicadores sobre el desarrollo de la educación media superior que permitan planear
acciones para su mejoramiento. Este instrumento no tiene carácter desahuciante, es decir, los
resultados que obtenga el alumno no comprometen su ingreso a la institución a la que aspira inscribirse
(ANUIES, 1993c: 81-84).
En cuanto examen es un instrumento de comprobación estandarizada en un momento dado sobre
el dominio de determinados conocimientos; es un instrumento de medición individual y colectivo cuya
información orienta decisiones individuales, institucionales y del sistema. Es nacional por su extensiónOEI - Sistemas Educativos Nacionales - México 23
en todo el país y su aplicación a todos los aspirantes a la licenciatura, por su estandarización como único
equivalente y porque es controlado por instancias nacionales que trascienden el nivel particular de las
instituciones de educación superior y organismos de gobierno. Tiene carácter indicativo en tanto
referente significativo; sus resultados serán aprovechados por los diferentes elementos del sistema de
acuerdo con su situación, interés y responsabilidad y no tendrán efecto automático, obligatorio o
indiferenciado para éstos.
El examen general de calidad profesional es un conjunto de pruebas aplicadas a los egresados de
las instituciones para medir y evaluar los conocimientos y habilidades desarrollados en su formación
académica y profesional. Los objetivos de los exámenes son informar a la sociedad mexicana sobre la
calidad de la formación académica de los nuevos profesionistas, contribuir a la evaluación de la calidad
de la educación superior, aportar información que permita definir acciones para mejorarla, ampliar el
conocimiento de las instancias gubernamentales para establecer políticas de apoyo y asignación de
recursos e informar al examinado acerca del nivel de formación alcanzado durante sus estudios. Los
exámenes desempeñarán funciones esencialmente constructivas y educativas, en lugar de la función
meramente calificadora, excluyente y penalizadora (ANUIES, 1993b). En la actualidad estos exámenes
se han implantado en las carreras contaduría, medicina, ingeniería civil y veterinaria y zootecnia.
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